A los tradicionales juegos de luces y al arbolito, se suman muñecos, arreglos florales y más elementos que hacen de la casa de la vecina de Monte Grande, Silvia Bonelli, un lugar muy especial durante la Navidad. Todo ese espíritu navideño que se contagia para todo el barrio tiene su origen en una historia de dolor, pero que Silvia decidió transformar en amor y sentido de comunidad.
La famosa "casa navideña" de Monte Grande: "Esto nació del dolor"
Silvia Bonelli es vecina de Monte Grande y hace 17 años que decora su casa de una manera particular para la Navidad. Es en homenaje a su papá.
En diálogo con El Diario Sur, la mujer de 57 años explicó por qué le dedica tanto empeño a la decoración de su casa en Navidad desde hace casi dos décadas. “Lo hago en homenaje a mi papá que cumplía años el 24 de diciembre. Él falleció hace 17 años en un accidente y ese mismo año empecé a poner un muñequito, cosa que cada vez fui poniendo más y más hasta llegar a esto. Yo antes hacía muñequería y hay muchos que son propios o otros que los fui comprando o me fueron trayendo”, expresó Silvia.
“Esto nació desde el dolor por la muerte de mi papá. Yo decoraba mi casa, pero no a este extremo. Ahora lo hago desde el lado que pienso en las personas que pasan y sacan fotos o esperan ver todo armado. Ahora la gente me grita ‘qué lindo está’, se saca una foto y para mi es una caricia al alma”, señaló Silvia quien es acompañante terapéutica de personas con discapacidad y tiene una hija que es sorda.
Ubicada en la calle Salta al 700, a pocas cuadras del campo Amat, la casa de Silvia se ha vuelto una atracción para los locales y también para los viajeros. “Ha llegado gente de Luján, Pilar y hasta de Corrientes diciendo que me conocen. Yo no dejo entrar a cualquiera, pero si veo que es una familia más o menos bien los dejo pasar para que se saquen fotos y les voy contando sobre las cosas que tengo afuera y adentro”, expresó.
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La iniciativa a partir del dolor de perder a un ser querido
Su padre se llamaba Jorge Emilio Bonelli y falleció a los 66 años en un trágico accidente. Ese fue el punto de inflexión para que Silvia tome la iniciativa e ir agrandando la decoración de su casa. “Yo tengo hijos grandes y realmente no sé si van a seguir con este legado, pero yo lo hago, primero por mi papá, para mantener vivo su recuerdo y segundo por la gente que me lo pide. Ahora me traen adornos y hasta cartitas para dejarle a Papá Noel”, comentó.
“Realmente no sé a qué atribuir esta acción. Si a mi profesión de acompañante terapéutico o si a mi personalidad. Me reconforta el ida y vuelta con la gente. Eso es lo que más me llena”, cerró.

