Los panchos, uno de los clásicos de la comida al paso, atraviesan una nueva etapa en el marco de un auge por los almuerzos low cost. A la versión tradicional se le sumaron opciones dobles, panes de queso tipo chipá, ingredientes gourmet y combinaciones cada vez más elaboradas. Mientras algunos comerciantes atribuyen el renovado interés a las tendencias que circulan en TikTok, otros aseguran que hay algo que nunca cambia: el pancho sigue siendo una comida rápida, accesible y fácil de comer en cualquier momento del día.
La era de los Panchos 3.0: el clásico se reinventa pero es de fierro en tiempos de bolsillos flacos
Los tradicionales panchos atraviesan una nueva etapa: aparecen versiones dobles, panes de queso, ingredientes gourmet y más.
En Monte Grande, Vanesa, a cargo de un comercio ubicado sobre la calle Vicente López, frente al Colegio Grilli, cuenta que durante los últimos meses las ventas habían bajado, aunque el producto continúa teniendo una fuerte demanda entre los estudiantes. Actualmente, el local ofrece un súper pancho con bebida incluida a $3.000 y se prepara para incorporar una nueva versión que promete llamar la atención: un pancho doble servido en un pan de queso, similar al chipá.
La decisión de sumarlo no es casual. “Está viral en TikTok, en todos lados y la gente lo pide”, explicó Vanesa. La comerciante asegura que la tendencia se siente especialmente entre los chicos que salen del colegio y buscan probar las novedades que ven en redes sociales. “Es moda, como todo. Sale algo nuevo y la gente lo pide. Los chicos lo piden por el colegio”, resumió.
En otro punto de Monte Grande, el panorama es similar, aunque con una diferencia: en el kiosco Anacleto, sobre la calle Rojas, el pancho doble ya es directamente el más vendido. El comercio ofrece el pancho simple a $2.000 y el doble a $3.500. Según Elisa, la llegada de los colegios tiene un impacto directo en el consumo.
Para la comerciante, la explicación no está únicamente en una tendencia de redes sociales. También tiene que ver con los hábitos cotidianos. Los chicos que salen del colegio con hambre, las personas que están haciendo trámites o quienes salen a comprar encuentran en el pancho una opción rápida para comer durante el recorrido. Los fines de semana, además, aparece otro público. “Los sábados, que la gente sale a comprar y les da hambre, de pasada se llevan un pancho”, contó. Algo similar ocurre después de los bailes: “Salen de bailar y todos vienen a comer un pancho también”.
El local incluso analiza sumar una nueva alternativa: el pancho de metro. Por ahora, sin embargo, prefieren avanzar de a poco porque el doble ya tiene una buena respuesta. Y también hay lugar para el juego. El kiosco cuenta actualmente con una promoción vinculada a una máquina de boxeo: quien supere el récord se lleva un pancho acompañado por una Coca.
El fenómeno de las pancherías gourmet
El fenómeno no se limita a los kioscos. En Luis Guillón, la apertura de nuevas pancherías muestra otra cara de la misma tendencia: la transformación del pancho en una propuesta gastronómica. En Bruto'z Panchería, ubicada en José Hernández 160, el local abrió hace aproximadamente tres meses. Jhonatan Leguizamón, uno de sus responsables, contó que la idea surgió a partir de un proyecto gastronómico que compartía con una amiga y de su vínculo con la creación de contenido en redes sociales.
“Nos encantan los panchitos, a mí me encanta cocinar”, explicó sobre el origen del emprendimiento. La propuesta buscó llevar a Luis Guillón una oferta diferente.
La carta se aleja bastante del pancho tradicional. Hay opciones con boloñesa, bondiola braceada a la cerveza, provolone, cebolla encurtida, longaniza parrillera, salsa de ajo y chimichurri casero. También cuentan con una versión venezolana, con repollo, zanahoria, papitas y salsa de ajo. Entre los más pedidos hay diferencias según el público. El “Bruto”, con cheddar, panceta y verdeo, es uno de los favoritos de los chicos. Entre los adultos, en cambio, gana terreno el de boloñesa, con provolone y chimichurri pizzero.
Una comida que se adapta a los tiempos y al bolsillo
Hay algo básico que, según los comerciantes, explica la permanencia del producto: su practicidad. Para Jhonatan, el pancho tiene una ventaja que otras modas gastronómicas no necesariamente tienen: se puede comer prácticamente en cualquier momento. “Una persona que sale de trabajar puede comer un panchito todos los días”, sostuvo. Y marcó una diferencia con otras tendencias, como las grandes porciones de papas fritas: “Una persona no puede estar comiendo papas fritas todos los días por una cuestión, ¿no? Pero un panchito sí”.
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