La danza clásica es la inspiración de muchas mujeres cuando son niñas y sueñan con ser esas bailarinas que se pueden ver en los teatros, sin embargo, no son muchas las que encuentran la motivación suficiente como para poder enfrentar los retos que implica llegar a ese nivel de profesionalismo.
Martina Castro, una pequeña bailarina con grandes sueños
Martina Castro Fernández tiene once años, vive en Monte Grande y quiere bailar danza clásica profesionalmente en los grandes teatros del mundo.
La historia de Martina
En su primera escuela de baile, estuvo por dos años y eso, además de enseñarle los primeros pasos de la disciplina haciendo clásico y jazz como hobbie. El quiebre que definió la pasión por la danza, ocurrió en el mes de agosto cuando comenzó a notar que necesitaba algo más y le dijo a su mamá "que quería ser bailarina del Colón. Y ese deseo fue acompañado por el apoyo de sus padres.
Cuando su mamá comenzó la búsqueda una maestra del Colón fue clara en afirmar "lo fundamental es tener talento. Así Martina fue a su primera audición, en medio de una clase entre bailarines con años de experiencia, y luego de dos horas y media, Cristina Reale confirmó no sólo el talento nato de la joven sino también vio en Martina "las condiciones para poder algún día llegar a ser bailarina del Colón
Los horarios escolares, dificultaban la transición. A pesar de eso, terminó sexto grado en el Colegio Grilli con muy buenas notas. Martina se había empeñado en defender su elección y esa primera audición fue el primer paso para el camino que había empezado a construir de la mano de la danza. Una nueva audición la puso enfrente de Gabriela Pucci quien fuera coach de Maximiliano Guerra. La prueba fue en la propia escuela del bailarín y Martina se terminó ingresando a la escuela en agosto cuando las audiciones suelen realizarse en el mes de marzo.
El escenario
Muchas veces, el escenario suele ser uno de los momentos de más presión para los bailarines de cualquier disciplina pero Martina es el momento que más disfruta. Detrás de su perfil bajo y una actitud que se potencia en el momento en que sale a escena.
En noviembre, tuvo la oportunidad de bailar ante Laurence Kaplan, el Director de la Academia Americana de Ballet de Nueva York, quienes le otorgaron una beca para continuar su perfeccionamiento. Con once años, aún no se decidió a aceptarla.
En diciembre, la academia americana llevó a cabo en el Metropolitan City la Performance Awards 2016 que exhiben a nivel mundial, que se hizo por primera vez en nuestro país. Martina participó en el solo de tango y obtuvo medalla de plata.
Con pocos meses y siendo la más chica del grupo, fue parte de la obra "Don Quijote bajo la dirección de la Escuela de Maximiliano Guerra en el Teatro Astral, el 20 de diciembre.
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