Hace cinco décadas atrás, Marta se encontraba en una encrucijada,seguir estudiando o no. En esta época, no se acostumbraba tanto a que lasmujeres se profesionalicen y por tal motivo, resultaba una difícil decisión.Pero ella, sabía que quería continuar una carrera que le permitiera ayudar. Decidióser obstetra.
Siempre fue vecina de Luis Guillón, nació, se crio y se casó y formasu familia en esa localidad. El camino no fue fácil, estudiar medicina,recibirse y tener una familia era complejo pero ella supo sobreponerse. Hizo un largo camino, y se ganó la confianzade sus pacientes, el cariño y devoción por ella.
"Traer vidas es algo muy hermoso, poder dar un consejo, una ayuda, unapalabra a las embarazadas es gratificante. Me dio cosas muy hermosas estaprofesión, amo lo que hago y si tuviera que hacerlo ad honorem, lo haríatambién resalta "Martita, como todos lo conocen en el barrio y en la UnidadSanitaria N°4, donde trabaja actualmente.
Comenzó a hacer historia en el Hospital San José y luego pasó alHospital Municipal "Santamarina. Los premios y distinciones, no se hicieronesperar aunque ella ya tenía el reconocimiento de la gente. "Cuando arranqué atrabajar en el policlínico habían solo seis camas en el área de maternidad ysolo treinta en todo el hospital. Eran otras épocas. Todo se hacía a pulmónpero aprendíamos mucho recuerda.
Marta se jubiló hace casi dos años, pero ella decidió seguirtrabajando y hace ya un tiempo que dedica sus horas y esfuerzo a los vecinosdel barrio que Monte Grande sur, aunque echeverrianos de todas las localidadesse acercan a hacerse atender por la confianza que le tienen.
El año pasado, Marta cumplió 75 años. Sus pacientes y conocidos decidieron armarle una fiestasorpresa. Si bien ella cumple el 27 de enero, la celebración se realizó el 28,donde todos sus seres queridos se reunieron en la Unidad Sanitaria y lahomenajearon. "Cosecharás lo que siembres, expresó con respecto alcaluroso abrazo que recibió por parte de la gente. Entre todos, le obsequiaronuna lapicera y suvenires para recordar el emotivo encuentro.
"Mis pacientes, son como mifamilia. A veces cuando salgo a caminar por el barrio, las mujeres me saluden yagradecen por haber traído al mundo a sus hijos. Atendí tres generaciones.
Sencilla, humilde y cálida, su mirada transmite paz. Sus palabrasjustan contagian la tranquilidad que necesita una madre. Supo crear un vínculode amor con los vecinos. Marta, la mujer, abuela, consejera y amiga de lasembarazadas






