Esta tarde se llevará a cabo un homenaje a los cinco empleados de la química Mebomar S.A que fueron desaparecidos en la última dictadura cívico militar. El mismo se realizará en la estación de El Jagüel a las 18:30.
Homenaje a los desaparecidos de la química Mebomar en El Jagüel
El evento se realizará a las 18:30 horas en la estación de dicha localidad, donde se colocarán una baldosa y se plantarán árboles.
Se colocará una baldosa y se plantarán árboles en memoria de los hermanos Armando Ruperto Torres, Dardo César Torres y Edgardo Buenaventura Torres, y de Raúl Eduardo Manrique y Oscar Augusto Sarraille, quienes fueron secuestrados en 1976.
Los cinco formaron parte de la comisión interna de la química entre 1975 y 1976, elegidos por sus compañeros, quienes tras años de maltrato y desidia consiguieron normas de seguridad e higiene más exigentes y la reducción de la jornada laboral a seis horas, al considerarse un trabajo insalubre.
Sin embargo, el golpe militar que comenzó el 24 de marzo de 1976 complicó la situación. Según contaron empleados, a fines de noviembre se hicieron presentes camiones militares en la planta vigilando su trabajo.
Al mismo tiempo, aparecieron obreros infiltrados, quienes recolectaban información para los jefes, y les hicieron una sesión de fotos que supuestamente era para el seguro, aunque luego confirmaron que eran para identificarlos.
El 20 de octubre de 1976, un grupo de militares detuvieron a Sarraille y Manrique. El 7 de diciembre, las fuerzas irrumpieron en el domicilio de Dardo Torres y lo secuestraron, para luego dirigirse a los domicilios de Armando y Edgardo, a quien secuestraron junto a su mujer Leticia Godoy.
Los hermanos Torres y Manrique habrían pasado por el centro clandestino de detención El Vesubio, hasta que el 23 de diciembre fueron trasladados hasta el cruce de las calles Alberti y Burton, en Banfield, donde fueron fusilados.
Sus cuerpos fueron enterrados en una fosa común en el cementerio de Lomas de Zamora. Los mismos fueron exhumados entre 1983 y 1985, y 35 años después de su desaparición la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal porteña declaró que tres esqueletos pertenecen a los hermanos Torres, los cuales fueron enterrados en el cementerio de Monte Grande.

