Esteban Echeverría |

Casa del Sur: una nueva oportunidad para vencer las adicciones

La institución con tres sedes en Esteban Echeverría, buscar rehabilitar a los jóvenes que cayeron en las drogas y reinstalarlos en la sociedad. “El amor y los límites son fundamentales para nosotros” afirman los responsables del lugar.

Reunidos en círculo, se prestan atención, se escuchan, se interpretan. En el medio de la escena, un par de jóvenes llevan adelante la obra “El Príncipito”. Están ante la mirada de los docentes y el director, también del propio intendente Fernando Gray, pero la conexión que hay entre ellos, los hace olvidar de las miradas. 

En la sede de San Pedrito, hay chicos de entre 15 y 18 años que luchan para liberarse de las adicciones y de esa manera reconstruir su vida. En Esteban Echeverría, hay dos casas más que trabajan, incluso, con pacientes de diez años. No hay distinciones, la misión es devolverles parte de esa vida que creyeron perdida. 

Esta asociación sin fines de lucro, además de ayudarlos a salir de las drogas busca educarlos para de esa manera poder reinsertarlos en la sociedad. Terminar la primaria, el secundario y hasta tener un oficio, se vuelven claves para poder a armar un futuro. 

Los docentes y directivos de la institución, se convierten en algo más para la vida de estos chicos. Traspasan su rol profesional y se vuelven casi de la familia. Raúl Peña es quien lleva adelante la casa, pero al mismo tiempo es la figura paterna que muchos de ellos no tuvieron o incluso de los cuales debieron separarse. Rita Ortiz, docente del lugar, es la responsable de llevar la ternura, la caricia, la palabra justa cuando sienten que todo decae. 

“El amor es fundamental, son personas a las que la vida les dio muchos golpes y que aun así tratan de salir adelante. Además de enseñarles y educarlos, queremos hacerlos sentir que valen, que la sociedad está esperando a que ellos se recuperen. La autoestima de estos jóvenes está desbastada y nosotros buscamos sanarlos”. 

En este lugar, los chicos viven y se tratan según los diferentes grados de adicción que padezcan. En algunos casos, son pacientes judicializados, esto quiere decir que en algún momento salieron a delinquir. “Muchos de ellos salían a robar cotidianamente, por su falta de contención, su situación social y familiar.  La idea es poder, desde la terapia y el trabajo, recuperar las potencialidades perdidas por la patología”. 

La  tarea en equipo, la convivencia, el apoyo y encontrar en el otro una compañía son fundamentales. En Casa del Sur, la libertad y autodeterminación son los ejes centrales. “Todos los jóvenes que se alojan en nuestra institución vienen de distintas provincias, es fundamental que salgan de su contexto, que se alejen de sus familias temporalmente, y de esa manera poder empezar un nuevo camino de sanación”. 

El camino no es fácil, pero la decisión es muy sencilla: querer vivir, dejar de sufrir y renacer de las heridas. 

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