El boxeador de Tristán Suárez Alan Dutra avanza a paso firme en una temporada que espera le posibilite su despegue internacional luego de lo que fue un 2025 intenso, con acción en el Mundial que tuvo lugar en Arabia Saudita. Con ese precedente positivo, que implicó el acceso a los octavos de final, habiendo brillado en el ring, mira de reojo un itinerario futuro complejo, con un objetivo claro, el de ir por un título.
De arquero en Tristán Suárez a boxeador profesional: el sueño de Alan Dutra para ir por un título mundial
Alan Dutra, de Tristán Suárez, empezó en el deporte en el fútbol y luego pasó al boxeo, donde brilló su padre. Hoy sueña con su chance para ir por un título.
De visita en el stream de El Diario Sur, el joven destacó la importancia de aquella cita ecuménica en territorio asiático, a donde se trasladó en dos ocasiones, primero para vencer al estadounidende Criztec Bazaldua, al que superó con un knock-out que se hizo viral por la potencia de su golpe, y después la derrota a manos de Mujibillo Tursunov, de Uzbekistán, por puntos. "Esa fue la primera vez que se hizo un torneo así. Era todo nuevo. Se trataba de los mejores prospectos de cada país", señaló, al indicar cómo fue que se presentó, fue convocado y terminó representando a Argentina con los guantes puestos.
Su labor fue superlativa en el debut, en un combate que, según él, iba perdiendo por puntos, pero que derivó en un triunfo gracias a un golpe certero que dejó sin respuestas al rival. Por lo pronto, dos meses después volvió a escena, pero esta vez no pudo repetir las credenciales. "La verdad que me pegó un poco mal haber perdido. Yo tenía 15 peleas y todas ganadas. Y en el boxeo se penaliza bastante perder. Y entonces me jugó en contra un poco la cabeza ahí", señaló. Por eso optó por frenar y no pelear, hasta que retornó hace pocas semanas. Fue con un triunfo en Cutral-có, en el marco de una competencia nacional que le brindó el espaldarazo para soñar en grande con un arduo 2026.
El Mundial es una incógnita, por la situación en Medio Oriente, y hasta se prevé cambiar de sede y trasladar todo a Inglaterra, aunque, mientras tanto, Alan opta por enfocarse en el calendario inmediato, dado que está en plena cuenta regresiva para desafíos en mayo. "La idea es hacer una pelea más a seis rounds y la otra ya iríamos por un título. Esa es la idea para que me permita rankear en los organismos internacionales", afirmó.
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Una trayectoria en el deporte en Tristán Suárez
La expectativa de ir por más surge desde su adolescencia, una vez que optó por dejar el fútbol y pasar al boxeo. Su labor como arquero en Tristán Suárez crecía pero la pasión por los guantes pudo más. Y con su padre, Rubén, de larga trayectoria como púgil, como referente, no lo dudó. "Hago boxeo desde los 16 años. Mi viejo fue boxeador y en casa los ratos libres era ponernos los guantes y darnos un par de piñas. Y jugar", señaló. Y sumó: "Yo desde muy chico siempre dije que iba a vivir del deporte. Antes quizá lo busqué con el fútbol. Jugaba en Tristán Suárez. Y cuando decidí dejar el fútbol, dije 'algo tengo que hacer'. Lo más cercano y lo que más tengo arraigado es el boxeo. Y ahí empecé a entrenar".
Hubo dos instantes que le despertaron esa pasión. "La primera es la pelea de Maravilla Martínez contra Chávez Jr. Para mí eso fue un subibaja de emociones increíbles. Y después mi primer sparring en un gimnasio. Me acuerdo clarito, bajé el sparring con una sonrisa de oreja a oreja y le dije a mi viejo 'esto es lo que quiero'". Y allí arrancó.
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Sobre su crecimiento en el boxeo, fue elocuente: "Soy muy autodidacta. Yo miro y aprendo mucho, copio y pego. Entonces siempre miraba videos de todos los boxeadores que me gustaban, de Mayweather, de Canelo. Estaba todo el día, me despertaba, miraba peleas, me acostaba mirando peleas. Y absorbía todo ese conocimiento y después lo trasladaba".
Un camino en el ring
Por lo pronto, el inicio fue dubitativo, con más tropiezos que alegrías. "Me pasó que desde amateur la pasaba mal porque yo tenía un estilo más profesional, más tiempista, más contragolpeador. Entonces perdía muchos combates. Quería dar el salto porque sentía que en profesional me iban a respetar la pegadas y los tiempos. Y cuando probé y vi que era como yo pensaba, ahí dije chau. Ahora sí", destacó.
Por último, valoró el acompañamiento de su familia, tanto su padre y su hermano, que lo ayudan directamente en la preparación, como el resto, entre ellos su madre, quien sufre cada vez que salta al ring y no puede ver las peleas. "Apoyan y bancan y siempre y después, cuando llega la pelea, es cuando realmente la pasan mal. Mi vieja, por ejemplo, no puede mirar una pelea hasta el día de hoy. No las mira. Y le cuesta mirar hasta inclusive después de cuando ya sabe el resultado y todo", resaltó. Y completó con un ejemplo, vivido en Monte Grande, en el Club Los Toritos, hace unos años, en el marco de una eliminatoria para el Nacional, que derivó en un título: "Ese día fue la primera vez que me pudo ir a ver. Y largué en llanto, no paraba de llorar".

