Retiraron la garita de atención al público que tenía la banda que manejaba la mafia de los taxis en el Aeropuerto de Ezeiza. Un megaoperativo dejó nueve detenidos y un prófugo, armas, dinero y documentos que prueban los delitos de asociación ilícita y extorsión. Se continúa trabajando en la relación de los sindicatos con la red ilegal.

Un policía se infiltró como trabajador para investigar el caso y logró confirmar los rumores que durante varios meses corrían en la zona: un grupo de taxistas cobraba dinero a los choferes ajenos a la empresa que opera en el aeropuerto para dejarlos levantar pasajeros. Los cánones eran de $300.
Los extorsionadores operaban así con los taxistas que dejaban clientes en las paradas, y para dejarlos volver a recibir un pasajero, debían pagar obligatoriamente, muchas veces bajo amenazas.

En el caso interviene el juez federal Federico Villena, que comenzó la investigación hace más de un año. Ordenó la detención de diez personas, de las cuales una continúa prófuga. De los detenidos hay un trabajador de Aeropuertos 2000, quien facilitaba tarjetas My Fare para que los involucrados no paguen estacionamiento dentro del aeropuerto.






