Las defensas de los penitenciarios Rubén Oscar Constantín, Sergio Hernán Giménez y Pablo Andrés Jara habían apelado las condenas que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Plata les impuso por ser responsables de torturar a dos presos en la cárcel de Ezeiza, pero esta semana la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Javier Carbajo, rechazó esos pedidos y confirmó las condenas.
Constantín, jefe de la sección Requisa de la Unidad Residencial II del Complejo de Ezeiza, fue condenado a seis años de prisión. Giménez y Jara, ambos miembros del cuerpo de requisa de la misma unidad, a cinco años. Otros dos penitenciarios fueron absueltos por los cargos que se les imputaban.
Los hechos por los que fueron condenados datan del año 2007. Lucas Matías Mendoza y Claudio David Núñez, los dos convictos agredidos y torturados, estaban jugando a las cartas en el pabellón B del módulo II una noche de diciembre con otros dos presos de nacionalidad china. La partida terminó en una discusión entre reclusos y, como consecuencia, entre 10 y 15 agentes del Servicio Penitenciario llevaron a Mendoza y Nuñez a "la leonera", una celda aparte en la que los presos esperan cuando van a ser llevados a Tribunales.
"Me llevaron con los pies esposados. En el piso me pegaron a más no poder con los palos. Después tuvieron el tupé de sacarme las zapatillas, las medidas y pegarme con un palo en los pies y apoyarme el palo en el ano. ¿Con que necesidad? Ya demasiado me torturaron psicológicamente, mentalmente, y encima ¿qué más quieren hacer? Faltaba, no sé, que me quiten la vida o algo más", relató Mendoza en marzo de 2018, frente al TOF 1 de La Plata.
Nuñez y Mendoza no eran "dos presos cualquiera"
Las víctimas de este caso fueron los dos primeros menores de edad en ser condenados a cadena perpetua en Argentina. En 1999 un tribunal de menores les dictó esta sentencia, que fueron cumpliendo en distintos penales bonaerenses. Nuñez cometió cinco homicidios; Mendoza dos. A ambos también se les imputaron cargos por robo agravado, tenencia ilegítima de arma de guerra y asociación ilícita. Mendoza se fugó del penal de Ezeiza en 2006 pero fue recapturado: lo liberaron en 2015 tras la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Nuñez no corrió la misma suerte y se suicidó en 2017. Mendoza logró terminar el secundario y actualmente vende pañuelitos descartables en La Plata.






