Un total de 40 trabajadores despedidos se encuentran acampando frente a la planta dos de Cresta Roja para reclamar por una reincorporación a las actividades, y planean quedarse hasta conseguir que algún miembro de la empresa se acerque para darles una respuesta.
El conflicto, que comenzó en el 2015, fue empeorando con el paso del tiempo y, a pesar de que la situación mejoró en el 2016, gran parte del personal perdió su lugar de trabajo en el 2017. A mediados de este año la planta se reactivó nuevamente, pero sus empleados aseguraron que no todos volvieron a sus tareas.
"En la planta uno habían echado a 620 y solo reincorporaron a 180. En la segunda fábrica pasó lo mismo porque de los 1200 despedidos, 225 lograron volver trabajar", aseguró Carlos Ledesma, un operario que formó parte de Cresta Roja durante 26 años.
Otros de los empleados, que comenzó a trabajar en el área de producción desde 1994 y fue despedido el seis de junio de este año, destacó que "desde que comenzó el conflicto nunca perdí las esperanzas de poder recuperar mi trabajo para poder tener una vida digna".
Frente a esta fábrica hay dos grupos de manifestantes. Por un lado, están aquellos que fueron despedidos y no habrían sido indemnizados, y por el otro, aquellos que habrían recibido un mensaje de la empresa donde se nombraba la posibilidad de una reincorporación.
"Formé parte de esta lugar durante ocho años y me despidieron de forma ilegal. Realicé seis tipos de tareas diferentes y todas requerían de un gran esfuerzo físico. Durante la última etapa, me tocó embolsar pollos y había que meter 14 unidades por minuto", aseguró otro de los empleados.






