La cárcel de Ezeiza lanzó un nuevo taller para los internos, que se basa en el armado de huertas orgánicas. El mismo apuntó a aquellos que están más próximos a recuperar su libertad, con el objetivo de capacitarlos con una tarea que permita facilitar su "reinserción social" mediante una opción de trabajo.
Esta iniciativa se probó en la Unidad N°19 del penal de Ezeiza y fue un éxito total, dado que se organizaron un total de cuatro eventos en los cuales se dio clases teóricas y prácticas. Los mismos tuvieron la presencia de profesionales, como es el caso de Gabriel Saladrigas, perteneciente al Instituto Nacional de Semillas INASE- y otros técnicos de la certificadora Organización Internacional Agropecuaria.
Durante la primera jornada se capacitó a diez presos y a 23 agentes penitenciarios, que también formaron parte del proyecto con la misión de poder transmitirlo en otras cárceles del país. En conjunto se llevó a cabo producción de hortalizas de fruto, hoja y raíz orgánica, además de la elaboración de semillas orgánicas certificadas.
Recién se dieron los primeros pasos, pero los organizadores notaron un gran compromiso en el trabajo, que dará fruto a mediados de diciembre. Si bien la idea principal es comercializar con el exterior lo sembrado, hasta el momento se certificó que con los alimentos se podrá abastecer a gran parte de los internos.






