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Ezeiza

Le prometieron el asfalto, pero solo cumplieron con un barrio cerrado

El Municipio de Ezeiza decidió comenzar con las obras en la calle Camino Real, pero con el pasar de los días, los vecinos de lugar descubrieron que las mejoras solo llegaron hasta la puerta del barrio cerrado Melazzi.

A finales de diciembre el Municipio de Ezeiza tomó la decisión de comenzar a asfaltar un tramo de la calle Camino Real Presbítero González y Aragón, que se ubica entre el Centro Atómico y la colectora de la Autopista Ezeiza - Cañuelas. Sin embargo, a dos meses de iniciar las obras, los vecinos de esta zona rural descubrieron que las mejoras solamente fueron realizadas hasta la puerta del Barrio Cerrado Vicente Melazzi.

María Rosa Luna vive junto a su marido y sus tres hijos sobre dicha calle, en un campo donde trabaja desde hace aproximadamente cinco años. Desde el primer día, trasladarse fuera de su casa fue una odisea para esta familia, sobre todo para los tres chicos que asisten a una escuela rural del Barrio La Celia.

"Los problemas no suceden únicamente en los días de lluvia, porque cuando hay sol, el viento levanta la tierra seca y genera una pérdida de visión en los conductores que circulan por la zona. Muchas veces ocurrieron accidentes por este motivo. El camino no está mejorado", aseguró Luna.

La mujer vivió un episodio terrible durante el último mes, cuando uno de sus chicos se lastimó en la zona de las costillas. Debido al miedo de que se tratara de una fractura, llamaron inmediatamente a la Base De Salud 20 del barrio, pero la derivaron a otro centro médico. Si bien el menor no necesitaba de una asistencia inmediata, la ambulancia se demoró en llegar por el estado de la calle y esto despertó una gran incertidumbre en la familia.

La única forma que tienen para viajar es un vehículo chico, que no está preparado para circular por un terreno de estas características, por lo tanto, sufre daños constantemente. "Una vez nos quedamos varados en el barro, pero tuvimos la suerte de que justo pasaron por el lugar un grupo de personas que trabaja en el Centro Atómico y nos brindaron ayuda con su camioneta".

Frente a todos estos problemas, María Rosa Luna decidió expresar su malestar a través de las redes sociales, y cuando vio el cartel del Municipio se ilusionó por el posible cambio. Sin embargo, nunca imaginó este desenlace.

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