La Catedral de Notre Dame celebró este sábado la primera misa ante un reducido número de 30 personas que debieron asistir con cascos de obra a causa de que todavía hay riesgos de derrumbe. Se llevo a cabo tras dos meses del incendio que destruyó gran parte de la histórica construcción parisina
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Incluso el monseñor Michel Aupetit, quien ofició la ceremonia llevaba un casco blanco, lo que otorga una muestra del estado en que quedó la Catedral. Según explicó el rector del templo, Patrick Chauvet, se trató un oficio simbólico para demostrar que Notre Dame "sigue viva".
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"Notre Dame de París está aún en situación frágil, especialmente en la bóveda que aún no se ha asegurado, y puede derrumbarse", aseguró el ministro de Cultura, Franck Riester, durante una entrevista este viernes a un medio francés.

Además, en la nota también aclaró que solo se han recibido el 9 % de las donaciones prometidas, es decir 80 millones de euros de los 850 millones comprometidos, señaló EFE.
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El trágico incendio se produjo el 15 de abril en la parte superior de la Catedral, ubicada a orillas del río Sena. A pesar del tiempo y las investigaciones, todavía no están claras la causas del fuego que devoró la mítica aguja y gran parte del techo, aunque todas las personas que estaban allí lograron ser evacuadas a tiempo y no hubo que lamentar víctimas.







