Los vecinos de Lanús, Avellaneda, Lomas y los barrios del sur de la Capital Federal se despertaron bajo un fuerte olor nauseabundo.
Los vecinos lo atribuyen a las graserías ubicadas en las cercanías del Ricachuelo llamadas Mapar y Hebos, que frecuentemente despiden olores que afectan a los vecinos más cercanos de la zona. Desde hace años hay denuncias que nadie ha atendido hasta el momento y ya se organizan para solicitar la clausura.
Desde ACUMAR, el organismo ambiental a cargo de la limpieza de la Cuencia Matanza Riachuelo confirmaron la versión.
La expansión del olor se debe una concentración que causa un sistema de alta presión e impide que el aire contaminado tome altura y de esa forma se esparce.






