Hace unos 16 años se jubiló, pero la jubilación no le alcanzó para cubrir sus gastos. La inflación y la baja de ingresos lo obligaron a continuar con su recorrido, aunque con el paso del tiempo fue reduciendo las distancias. Actualmente sale principalmente los fines de semana y feriados.
Durante el verano la situación se complica aún más. Según explicó, las ventas bajan casi por completo porque no hay clases y los chicos —sus principales clientes— no están en las calles ni en las canchas. “Siempre sigo andando, mientras tenga salud voy a seguir”, afirmó Oscar, en diálogo con El Diario Sur.
En el último tiempo, además de vender manzanas, comenzó a recorrer comercios para pedir ayuda. Recorre panaderías y carnicerías de su barrio un par de veces por semana. “Voy con la verdad”, remarcó al explicar que siempre cuenta su situación sin exagerar ni inventar nada.
La intervención de Ulises y la solidaridad
La situación cambió cuando Ulises, un vecino que lo veía pasar vendiendo, se acercó al jubilado comprarle una manzana y notó que tenía los zapatos rotos. Le ofreció un par nuevo y comenzaron a conversar. Allí Óscar le contó que estaba atravesando dificultades económicas.
Fue entonces cuando Ulises propuso difundir su historia para intentar conseguir ayuda. La historia se difundió rápidamente y generó una fuerte repercusión. “No esperábamos que tuviera ese nivel de llegada, pero por suerte la respuesta de la sociedad fue muy grande y lo ayudó muchísimo”, señaló Ulises.
Gracias a esa repercusión, Óscar pudo saldar una deuda bancaria que superaba el millón de pesos y que arrastraba desde hacía más de un año y medio. “Ahora estoy sin deuda”, contó, y explicó que eso le dio tranquilidad después de un período que describió como muy difícil.
El impacto de la difusión en redes
También recibió alimentos y mercadería. Algunas personas se acercaron directamente a su casa, mientras que otras ofrecieron ayuda de distintas maneras. La difusión fue tal que, según relató, incluso debieron advertir que no enviaran más dinero a una cuenta porque el banco estaba bloqueando movimientos por la cantidad de transferencias.
Óscar aseguró que no esperaba semejante repercusión. “Nunca pensaba yo llegar a eso”, dijo. Emocionado, agradeció a cada persona que colaboró y destacó el gesto de Ulises por haber impulsado la iniciativa.
Hoy continúa vendiendo manzanas, pero con una carga menos. La deuda quedó atrás y la ayuda recibida le permitió estabilizar su situación. “Nunca me voy a olvidar de esto”, afirmó.
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