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De día funebrero, de noche cantante: el curioso doble oficio de un vecino de Lomas de Zamora

Oscar Bonafin trabaja en una cochería familiar en Lomas de Zamora. Durante la pandemia se aferró a la música para sobrellevar las pérdidas por el coronavirus. Junto a su amigo armó el dúo "Tilde Azul".

Un poco por prejuicio y otro poco por desconocimiento, cualquiera se imagina a los trabajadores fúnebres como personas de pocas palabras, con semblante serio y sumergidos en una atmósfera de tristeza y muerte. Oscar Bonafin demuestra que nada de eso es cierto. Con un profesionalismo sorprendente, sabe combinar su trabajo en una cochería familiar de Lomas de Zamora con su actividad como cantante llevando alegría a la gente.

Este doble oficio de Oscar empezó por hobby y por necesidad. Ser funebrero no es un trabajo común y corriente. Si bien él lo hace con mucha dedicación, también convive con situaciones poco agradables. Se encarga de la parte administrativa y operativa de Sepelios Bonafin Hnos y desde su oficina le tocó tramitar velatorios de familiares, amigos y conocidos. En pandemia, la situación se agravó y lo sobrepasó.

Fue en ese contexto tan triste que la música apareció como un salvavidas emocional. En charla con El Diario Sur, Oscar cuenta cómo empezó “Tilde Azul”, el dúo que formó con su amigo Claudio “El Pollo” Dos Santos para cantar en distintos lugares de Zona Sur.

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Tilde Azul, el dúo que armó Oscar con su amigo

Tilde Azul, el dúo que armó Oscar con su amigo "El Pollo" Don Santos.

“Estoy trabajando en la cochería de mi viejo y además yo siempre fui músico. Hace dos años y medio fui a ver a un muchacho que hacía karaokes y me invitó a cantar un tema. Canté, le gustó y me propuso hacer algo juntos. Ahí nació Tilde Azul y el 1 de marzo de 2020 apareció en escena”, recuerda.

El proyecto comenzó justo antes de la llegada del coronavirus y tomó forma de manera virtual hasta relanzarse en eventos presenciales: “Hicimos dos shows y el 19 de marzo arrancó la pandemia. Después hacíamos vivos en forma virtual, obviamente todo gratis, para que la gente tuviera algo para entretenerse durante el tiempo que íbamos a estar encerrados. Llegó un momento que empezaron a abrir un poco y empezamos a cantar de vuelta en las parrillas y los lugares habituales donde vamos siempre”. Tras un nuevo parate por la segunda ola de coronavirus, Tilde Azul volvió a los escenarios: “Ya hace dos meses que arrancamos más fuerte, con más energía que antes”.

Entonar un tema frente a la pantalla y luego subirse al escenario ayudó a Oscar a sobrellevar la ola de contagios y muertes con la que convivía a diario. “Me ha tocado sufrir la pérdida de 75 personas entre amigos, familiares, padres de amigos y gente con la cual tenía un trato frecuente y diario. La pandemia me golpeó fuerte, bajo y duro. Cada vez que quería sacar la cabeza del pozo, pasaba algo y me volvía a hundir. La cabeza no daba más, necesitaba una válvula de escape que permita sacar un poco todo eso que me estaba agobiando y la única manera que yo encontré fue aferrándome a la música. Empezar a cantar fue un cable a tierra y un alivio”, afirma emocionado.

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Show de Tilde Azul en Burzaco.

Show de Tilde Azul en Burzaco.

Escenarios de Esteban Echeverría, Almirante Brown y Lomas de Zamora ya recibieron a este dúo que combina covers de todo tipo de géneros: “Es un mix musical. Hacemos folklore, tango, melódico, rock nacional, cumbia, cuarteto... Temas conocidos para todas las edades. Lo hacemos 100% familiar en lugares donde puedan salir mamá y papá con los chicos, que son los que más sufrieron todo este encierro. Gracias a Dios la gente se sumó al proyecto, nos sigue, nos apoya y lo hacen notar en cada show”. Al dúo se lo puede encontrar en su página de Facebook Tilde Azul y por Instagram como @tildeazul_2021.

¿Es difícil combinar dos actividades tan opuestas emocionalmente? Para Oscar no parece ser un problema: “Mi señora me dice ‘parecés Fiona, de noche sos uno y de día sos otro’, ja. Se puede vivir tranquilamente. Cuando uno hace las cosas, las tiene que hacer con mucho respeto y con todo el profesionalismo que pueda. Yo puedo dar garantías que de día soy un profesional de la parte funeraria y a la noche soy un profesional de la parte artística”.

La graciosa anécdota en la funeraria: “¿Vos el otro día no estabas cantando?”

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Bonafin Hnos, la cochería de Lomas de Zamora donde trabaja Oscar.

Bonafin Hnos, la cochería de Lomas de Zamora donde trabaja Oscar.

Después de un show, Oscar volvió al trabajo en la cochería y tuvo que atender a una familia que enseguida lo reconoció de aquella presentación.

“Vino gente a tratar el servicio de un familiar y uno de los chicos había estado en un show mío. Me dice ‘perdón, ¿vos el otro día no estabas cantando ahí en Maldita Birra en Burzaco? ¿Sos cantante?’. Le dije que de noche sí, pero de día soy funebrero. Se salió de eje totalmente todo y me empezaron a hacer preguntas de cómo se había dado. Les expliqué que yo estaba en la cochería por un tema de familia y que también me apasiona la música”.

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