Para algunos chicos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), cortarse el pelo puede representar una situación difícil de atravesar. El ruido de las máquinas, el contacto físico y la caída del cabello sobre el rostro son algunos de los factores que pueden generar incomodidad. En Llavallol, una peluquería infantil incorporó diferentes herramientas para atender estas situaciones y adaptar los cortes a las necesidades de cada niño.
Cortarse el pelo, un desafío para chicos con autismo: cómo trabajan en una peluquería de Llavallol
En la peluquería de Llavallol se adaptaron para atender a niños con TEA. Las dificultades que pueden atravesar las familias.
Se trata de Tijeritas, un establecimiento ubicado en el shopping Portal Lomas (avenida Antártida Argentina 801), cuyo propietario es Hernán Topia, psicólogo de 36 años especializado en discapacidad e ideó la iniciativa a partir de la experiencia profesional de Topia, quien trabaja desde hace más de 12 años con chicos con discapacidad y sus familias.
"Siempre pensamos en un proyecto en común y compartido", contó Topia en diálogo con El Diario Sur, que comenzó el proyecto con su pareja Agustina, farmacéutica. En ese sentido, explicó que buscaron combinar el emprendimiento familiar con su experiencia en el trabajo con niños con discapacidad.
El psicólogo señaló que las dificultades para cortarse el pelo aparecen con frecuencia entre las familias con las que trabaja. Incluso recordó casos de padres que debían esperar a que sus hijos se durmieran para poder cortarles el cabello, debido a las complicaciones que encontraban al intentar hacerlo de otra manera.
"Muchos chicos vienen, y no es que en la primera experiencia ellos van a sentarse", explicó. Según señaló, acostumbrarse a los instrumentos, los sonidos y el contacto con el peluquero puede requerir un proceso gradual.
Las dificultades de los chicos con TEA para cortarse el pelo
En el establecimiento utilizan auriculares para aislar el ruido de las máquinas, una visera para evitar que el cabello caiga sobre los ojos, pictogramas y elementos destinados a aliviar movimientos de hiperactividad. Sin embargo, Topia explicó que las necesidades varían de acuerdo con cada niño y que no existe una única manera de abordar estas situaciones.
"Cada chico es distinto", sostuvo. En algunos casos, los chicos necesitan un contacto más firme o más suave durante el corte, mientras que otros requieren conocer previamente el lugar y a las personas que trabajan allí.
Para organizar ese proceso, las familias reciben una guía de preguntas mediante la cual pueden informar sobre las necesidades de sus hijos. A partir de esos datos, el personal determina qué adaptaciones pueden resultar necesarias.
"Las familias tienen que compartirnos información previa", explicó el psicólogo, quien remarcó que la participación de los adultos es fundamental para conocer las particularidades de cada chico.
La previa a cada corte de pelo
En determinadas situaciones, el proceso puede incluir varias visitas antes de realizar el corte. Durante esos encuentros, los niños pueden conocer a los peluqueros, jugar y familiarizarse con los instrumentos. Según Topia, estas instancias de adaptación no tienen costo.
"Es importante que él nos conozca primero, que se sienta seguro, que se sienta cómodo", señaló. El psicólogo también aclaró que estas dificultades no son exclusivas de los niños con un diagnóstico de TEA, ya que otros chicos pueden experimentar incomodidad o temor al momento de cortarse el pelo.
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