Una madre de una alumna de la Escuela N°32 Ignacio Lucas Albarracín, ubicada en Indalecio Gómez 52, en el barrio La Perla de Temperley, fue denunciada por estafa tras la presunta desaparición del dinero destinado a la compra de camperas de egresados. Según la acusación, se habría quedado con una suma cercana a los 2,5 millones de pesos.
Escándalo en una escuela de Temperley por una presunta estafa con camperas de egresados
La acusada habría reunido casi $2,5 millones para camperas y remeras de egresados de una escuela de Temperley que nunca fueron entregadas.
El caso salió a la luz en los últimos días y fue denunciado ante la Justicia de Lomas de Zamora. La acusada es una mujer de 32 años identificada como G.T., quien habría sido designada para reunir el dinero de los alumnos de 5° año “A” para confeccionar 23 camperas y 46 remeras para el fin de curso.
Según consta en la denuncia, la propia mujer se ofreció a organizar la recaudación, ya que aseguró contar con un contacto para realizar las prendas. Para iniciar el proceso, solicitó un pago inicial de 28.000 pesos a cada madre. El resto del dinero, siempre de acuerdo a los relatos, se abonó en diferentes entregas a lo largo del año pasado, hasta alcanzar un total cercano a los 2.500.000 pesos.
Las camperas de egresados que nunca llegaron
Los estudiantes debían recibir la indumentaria el pasado 10 de febrero. Sin embargo, eso no ocurrió. Ante los reclamos, la mujer habría argumentado que el taller encargado de la confección no había cumplido con el trabajo.
Frente a esa versión, las madres se dirigieron al taller señalado y se reunieron con su responsable. Allí, según indicaron, les informaron que el trabajo no se había completado porque no se había abonado la totalidad del pedido y que, ante los reclamos por el dinero faltante, recibían respuestas evasivas.
Desde el local también les mostraron el intercambio de mensajes de WhatsApp mantenido con G.T. En uno de los chats, la mujer consultaba si podían comenzar al menos con las remeras, pese al atraso. Desde el taller le respondieron que no podían realizar una parte del pedido. En otra respuesta, ella señaló que algunas madres se bajaban del encargo y preguntó si era posible reintegrar la seña, al tiempo que mencionó dificultades económicas y condiciones planteadas por la escuela.
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