El óptico Guillermo Falconaro, vecino de Temperley y especialista en optometría de baja visión, participó de una misión sanitaria en Malawi, África, donde durante 15 días colaboró en la atención de pacientes con problemas visuales y en la capacitación de profesionales locales.
El óptico de Temperley que llevó su vocación a África: "Uno recibe infinitamente más de lo que da"
Guillermo Falconaro trabajó en Malawi junto a un equipo de especialistas y destacó el vínculo que construyó con los chicos de la comunidad.
La convocatoria, indicó, surgió a partir de su experiencia en trabajos con comunidades originarias de Argentina y de su especialización en rehabilitación visual. Según explicó, el perfil de su trabajo coincidía con las necesidades detectadas por la organización que impulsó la iniciativa. "Les cerraba el perfil que yo tenía por las diferentes especialidades para la necesidad que estaba teniendo Malawi", señaló, en diálogo con El Diario Sur.
Falconaro integró un equipo de ocho profesionales conformado principalmente por oftalmólogos y cirujanos especializados en distintas áreas de la salud visual. Dentro del grupo, fue el único participante de América.
Durante la misión se encontraron con una importante demanda de atención oftalmológica. "Había muchísimas cataratas y en gente joven", relató. Según explicó, gran parte de la población vive en zonas sin acceso a energía eléctrica y utiliza fuego para cocinar y calefaccionarse.
Además de los casos de cataratas, el profesional observó tumores oculares, secuelas de traumatismos y pacientes que habían perdido un ojo. "Me encontré con muchos tumores oculares y muchos accidentes, mucho trauma por la zona en la cual están trabajando", describió.
Uno de los trabajos que realizó estuvo vinculado a la adaptación de prótesis oculares. Según contó, en la región no existe ese servicio y los pacientes dependen de pedidos realizados a otros países que pueden demorar años en llegar.
Otro de los objetivos de la misión fue la formación de recursos humanos locales. "Formé a 14 personas entre médicos oftalmólogos y optómetras, por lo menos para tener una primera instancia", detalló Falconaro sobre la capacitación que brindó durante su estadía.
La experiencia humana en Malawi
Más allá del trabajo sanitario, Falconaro destacó el vínculo que construyó con los habitantes de Malawi. "Gente amable, gente agradecida, gente simpática, gente educada. Realmente uno se sentía como en su casa", recordó, en diálogo con este medio, sobre los días que pasó en el país africano.
Durante su estadía llevó camisetas de la Selección Argentina que fueron distribuidas entre los chicos de la comunidad. Contó que muchos conocían a Lionel Messi y que compartieron momentos de juegos y canciones. "Me venían a buscar cuando salía a la mañana. El afecto y el cariño de los chicos fue conmovedor", recordó.
Una vocación ligada al trabajo social
Falconaro aseguró que el impulso para participar de este tipo de iniciativas nace de una convicción personal vinculada a la ayuda social. Desde hace años realiza tareas solidarias relacionadas con la salud visual y atiende gratuitamente a personas en situación de vulnerabilidad.
"Yo hace muchos años que trabajo con gente en situación de calle. Acá son atendidos en forma gratuita y les regalamos los anteojos", explicó desde la óptica que maneja, a un par de cuadras de la estación de Temperley.
Al reflexionar sobre lo vivido en Malawi, resumió la experiencia con una frase que sintetiza el sentido del viaje: "No es lo que doy, es lo que recibo".
Y concluyó: "Yo llevé nada en comparación a todo lo que me traje".
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