Con apenas 15 años, Catalina Serralta tiene un objetivo que trasciende la competencia. Aunque hoy juega oficialmente en Lanús, sueña con volver a vestir la camiseta del Club Colón de Temperley. Para lograrlo, busca impulsar el crecimiento del básquet femenino en el club y sumar más chicas a la disciplina.
La jugadora de 15 años que sueña con hacer crecer el básquet en el Club Colón de Temperley: "Quiero conseguir chicas para formar la categoría"
Catalina Serralta debió irse de Colón para seguir compitiendo, pero nunca dejó de trabajar para que el club tenga más categorías de básquet femeninas.
Su historia refleja una realidad que todavía atraviesan muchos clubes de barrio. Según cuenta ella misma, comenzó a jugar desde chica en Colón, donde hizo amigos y encontró un lugar que, asegura, siente como su casa. Sin embargo, cuando llegó a la categoría U15 tuvo que dejar de competir allí porque la reglamentación de FeBAMBA establece que, desde esa edad, el básquet deja de ser mixto y pasa a dividirse en ramas femenina y masculina.
Como el club todavía no contaba con un equipo femenino de su categoría, debió buscar otro destino para continuar su carrera deportiva. "Fue algo muy feo para mí. En Colón siempre me sentí parte de una familia. No quería irme", contó la joven a El Diario Sur.
Finalmente eligió Lanús para seguir compitiendo, aunque nunca dejó de entrenarse en Colón. Incluso hoy continúa asistiendo al club donde se formó para compartir las prácticas con sus compañeros.
Lejos de resignarse, Catalina convirtió esa situación en una motivación para impulsar el crecimiento del básquet femenino dentro de la institución. "Quiero intentar conseguir chicas para que se forme la categoría y poder volver. Es muy complicado empezar un equipo desde cero. Pero Colón es el lugar que amo. Si tengo que hacer un montón de cosas para que el club esté mejor y yo pueda jugar ahí, lo voy a hacer siempre", afirmó.
Una historia que impulsó cambios en el club
Laura D'Amore, presidenta del Club Colón, explicó que la situación de Catalina también ayudó a acelerar el desarrollo del básquet femenino dentro de la institución. Según contó, desde hace algunos años el club comenzó a impulsar la disciplina incorporando nuevas categorías para que cada vez más chicas pudieran sumarse.
"Cuando Cata tuvo que irse nos quedó claro que había que seguir trabajando para formar las categorías que faltaban. Hoy ya tenemos mosquitas, premini, mini y U13 femenina, y seguimos creciendo", señaló, en diálogo con este medio.
La dirigente destacó que el caso de la joven también sirvió para visibilizar la necesidad de seguir fortaleciendo el básquet femenino dentro del club y atraer nuevas jugadoras, un proceso que, remarcó, suele ser más complejo en las instituciones de barrio.
Además, recordó que la decisión fue muy difícil para Catalina. "Entró llorando a mi oficina y me dijo que estaba tomando la decisión más difícil de su vida porque no quería dejar el club", recordó.
El regreso con la camiseta de Colón
Este año apareció una oportunidad inesperada. A través del Torneo Flex, una modalidad impulsada por FeBAMBA, los jugadores federados pueden representar ocasionalmente a sus clubes de origen sin dejar de competir en otra institución.
Actualmente, Catalina es la única mujer que integra ese equipo, compartiendo la cancha con los varones mientras el club continúa formando nuevas categorías femeninas. Para ella, el regreso tuvo un significado especial. "Cuando me dijeron que podía volver a jugar no tenía palabras. Me puse a llorar porque iba a volver al club donde siempre fui feliz", recordó.
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