Banfield es el punto de encuentro. Algunos llegan desde Avellaneda, otros desde Quilmes. Van por una entrevista o para "tirar cv". Entre viajes en tren, currículums enviados por plataformas y contactos que pueden abrir una puerta, los jóvenes cuentan cómo atraviesan la búsqueda de trabajo y qué encuentran cuando salen a buscarlo.
Cómo es conseguir trabajo siendo joven en la Zona Sur: "Tiré millones de currículum"
Jóvenes de entre 19 y 25 años contaron en Lomas de Zamora sus experiencias al buscar empleo y las dificultades para acceder a trabajos estables y registrados.
Ludmila tiene 19 años y viajó desde Avellaneda. Hace poco más de un año que trabaja como auxiliar en un jardín de infantes, pero las pocas horas que tiene hacen que el sueldo no le alcance, indicó. Por eso decidió buscar otra cosa.
Durante meses mandó currículums hasta que apareció una posibilidad para trabajar como cajera. "Todo por contacto. Tiré millones de currículum y si no es así por algún conocido, es complicado", contó en diálogo con El Diario Sur. Mientras tanto, siguió en el mismo trabajo.
El dato forma parte de un escenario laboral más amplio. Según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, solo el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años tiene un empleo formal. El 22,5% atraviesa un empleo irregular o un desempleo reciente y otro 10,7% lleva más de seis meses sin trabajo.
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Meses de espera por una oportunidad
Para Ludmila, además, hay otro problema: la informalidad. "De todos mis amigos, conocidos, dos personas conozco que están en blanco y tienen mi misma edad. Después, todo en negro", relató.
Abril, de 2 años, cuenta una historia parecida. Este año consiguió un empleo en blanco, pero duró seis meses. El año pasado había pasado por una situación casi idéntica: trabajó cinco meses y después quedó nuevamente sin trabajo. Ese mismo día fue hasta el centro de Avellaneda a repartir currículums. Después siguió buscando en las plataformas laborales. Ahora lleva alrededor de un mes intentando conseguir otra oportunidad. "Es esta frustración también, ¿no? De ir a buscar todos los días", contó.
Cuando trabajar y estudiar se vuelve cada vez más díficil
Para Bárbara, de 24 años, la situación es diferente. "Actualmente trabajo en el negocio de mis papás, es mucho más fácil, pero al momento de buscar algún trabajo es como que está bastante complicado por más experiencia que tengas", explicó.
Ella estudia y esa combinación también condiciona las posibilidades."Conozco gente que no puede estudiar y trabajar al mismo tiempo por esa misma razón", cuenta. El informe del ODSA pone números a esa dificultad: apenas el 13% de los jóvenes consigue estudiar y trabajar simultáneamente. El 26,6% estudia sin trabajar, mientras que el 39,7% trabaja sin estudiar.
Pero también hay quienes logran hacerlo. Gianluca, de 25 años, recuerda que durante la pandemia consiguió su primer empleo fijo, en blanco y con obra social. Mientras trabajaba, terminó sus estudios como profesor de Educación Física y empezó a buscar horas para ejercer su profesión. La organización fue clave: trabajaba por la mañana y cursaba desde las 17.30 hasta casi las 22. "Me organicé bastante bien", cuenta.
Su mirada sobre el mercado laboral juvenil también es distinta a la de otros entrevistados. Considera que oportunidades hay, pero que hay que salir a buscarlas. "Si te movés y salís, hay", sostiene.
El rebusque como forma de trabajo
Camila tiene 20 años y su historia transcurre por otro camino. Durante la pandemia comenzó un emprendimiento de pulseras hechas a mano que hoy sostiene junto a su mamá. "No tengo un sueldo fijo, pero bueno, voy rebuscando", resume. Le gustaría ejercer como guardavidas, pero por ahora mantiene el emprendimiento. Hay algo que también valora: no tener un jefe y poder manejar sus tiempos.
El rebusque, los emprendimientos y los trabajos informales aparecen así como alternativas frente a un mercado laboral que no ofrece las mismas posibilidades para todos. Según el informe del ODSA, el empleo regular alcanza al 38,9% de los jóvenes del estrato medio alto, pero baja al 19,7% entre quienes pertenecen al estrato muy bajo. En sentido contrario, el empleo irregular o el desempleo reciente pasa del 11,6% al 30,6%.
También hay una diferencia fuerte en quienes quedan por fuera tanto del estudio como del trabajo: el 20,7% de los jóvenes no estudia ni trabaja. La proporción llega al 34,2% entre quienes pertenecen al estrato muy bajo y se reduce al 8,3% en el medio alto.
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