Guillermo Luquin, diácono de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, fue brutalmente asesinado el sábado por la noche. La víctima falleció degollado, a causa de un corte profundo en su garganta.
El cadáver de Luquin fue encontrado tendido en el piso de su pieza junto a la cama desnudo. En la habitación, totalmente ensangrentada, se observaban signos de lucha y un cuchillo de cocina junto al fallecido.
El homicida ingresó a la vivienda sin ejercer violencia, utilizando llaves o con el consentimiento de la víctima. Además, en el interior del domicilio no faltaban elementos de valor a excepción del celular y la tablet del diácono.
Según informaron fuentes policiales, el interior de la casa estaba ordenado, lo que hizo descartar la hipótesis de un robo. Una gaseosa y dos vasos que estaban sobre la mesa de la cocina y un juego de llaves que permanecía colocado en la reja exterior llamaron la atención de los investigadores.
Luego de las pericias, la Policía Científica levantó 6 huellas dactilares en vasos, muebles y paredes. El cadáver de Luquin presentaba varios politraumatismos en la cabeza y cinco puñaladas en diversas parte del cuerpo, incluyendo la herida punzante mortal que le perforó la carótida.
La causa, caratulada como "homicidio", quedó a disposición de la UFI N°6 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo del doctor Moran.






