Nadia Guzmán comenzó a practicar taekwondo debido a un motivo particular. Como de chica en el colegio sufría bullying, su mamá Verónica la mandó a aprender este deporte para saber como defenderse.
Con el paso del tiempo, Nadia se convirtió en cinturón negro, y ahora da clases a mujeres golpeadas y maltratadas o simplemente aquellas que quieren sentirse más seguras. Ella siente que encontró un refugio en este deporte.
Sus peores recuerdos datan de la Escuela Primaria N°73 de Lomas, donde sufrió bullying por tener buenas notas y por ser obesa. La paciencia de Nadia llegó a su límite cuando sus compañeras la empujaron y ella se lastimó seriamente.
A raíz de ese mal momento, Nadia fue aislada de su curso porque tenía un yeso. Psicólogo de por medio, la joven comenzó a entrenar artes marciales a los doce años. Según ella, eligió el taekwondo porque es una disciplina que levanta la autoestima y saca la timidez.






