Víctor Escobar fue el chofer de un colectivo de la línea 543 que vivió una situación bastante particular el pasado domingo por la noche. El colectivero notó al final del recorrido que un nene permanecía durmiendo en una de las butacas del coche.
Me desesperé cuando vi al nene, salí corriendo para el lado de la estación para ver si encontraba al padre. El chico estaba durmiendo, traté de despertarlo pero no pude. Cuando se despertó, lo hizo asustado, manifestó Víctor.
En la comisaría traté siempre de ayudar al nene porque lloraba considerablemente, estuvo una hora y media así. El menor no me pudo decir ni el nombre del susto que tenía. Considero que cualquiera no se olvida a un nene, agregó el chofer.
Cuando el chico vio al padre le cambió rotundamente la cara. El hombre lo abrazó, estaba bastante mal, me dio las gracias y me di cuenta que se lo olvidó sin querer. Es el episodio más extraño que me toca vivir desde que soy chofer hace seis años. Siempre se olvidan mochilas y documentos pero un nene no me había pasado jamás, concluyó el colectivero.






