La calle Oruro y sus intersecciones con Juncal e Ituzaingó, las zonas más afectadas por las roturas que motorizan los reclamos . Los vecinos denuncian que nunca recibió reparaciones y por eso "cada vez que llueve los enormes baches se convierten en lagunas", que dificultan el cruzar por las esquinas.
Por el tranquilo barrio, circula la línea de colectivo 266, ramal 7/8 (ex 436), lo cual aumenta el hundimiento del pavimento. Como reflejo del abandono, una parada de colectivos demuestra que allí no lllegó la renovación que emprendió el municipio, cuando cambió el grueso de precarios refugios de chapa acanalada por los modernos de acero pintados de azul.
Los vecinos del barrio se quejan, dicen que no son escuchados pese a que abonan las tasas correspondientes -aunque lleguen con poco o mucho aumento- y que afirman que acumulan montañas de reclamos iniciados hace tiempo, pero no obtienen respuestas o soluciones.






