Tras meses planeándolo con muchas ansias y con el apoyo de cientos de personas, la semana que viene Leonardo Morillo, más conocido como El Patón del Pueblo, emprenderá una gran travesía entre la localidad de Llavallol y la provincia de Misiones. Su objetivo es llevar entretenimiento a los más necesitados, sacando sonrisas por la ruta.
El año pasado después de 59 días unir Llavallol con Tilcara sacando sonrisas con mi ropa de payaso, con mil inconvenientes, miles de anécdotas, me di cuenta de que se podía ir por más, que en cada pueblito, en cada lugar hay miles de nenes que necesitan el afecto, la sorpresa de ver algo nuevo, de sacar el dolor, la angustia, la falta de cariño o la simpleza de ver un payaso, explica con entusiasmo El Patón.
Recargado y renovado, esta vez redobla las apuestas dejando atrás la vieja solibici que usó en su primera travesía para llevar su nuevo vehículo producto del amor de los vecinos y seguidores de esta pasión. La primera solibici fue un injerto, el cuadro lo saqué de un lado, fui rescatando cosas de otras bicis y con esto me fui, llegué a Jujuy sin cambios, las subidas eran mitad con bici mitad a pie y las bajadas, correte que te piso, recuerda entre risas.
Al anunciar su nuevo viaje, el entusiasmo de quienes conocen su noble corazón no tardó en llegar. En febrero decidí hacer esta nueva travesía sin sponsor, sin ningún tipo de bandera política. Publique en un grupo que me iba y aparecieron unos ángeles que me dijeron que vaya a un lado y elija una bicicleta. Todavía no creo que sea verdad. Siento que esta vez voy a tener muchos ángeles acompañándome, destaca mostrando su nueva bicicleta amarilla plagada de amuletos y ya preparada con los elementos necesarios para el viaje.
Las redes sociales también jugaron un papel importante en esta aventura. A través de las publicaciones en Facebook ya fue organizando algunas paradas en el camino. Tuve la suerte de recibir un mensaje de los Bomberos Voluntarios de Ceiba, que es el primer pueblo que cruzas en Entre Ríos en la ruta 14, también hay gente en Gualeguaychú y Concepción del Uruguay que me están esperando, cuenta El Patón.
Viajo como cualquier mochilero, quizás no tengo todos los medios pero tampoco busco eso, soy de la política de que con plata viaja cualquiera, hay que palpar la necesidad de la gente. Cuando vas a un pueblo te reciben con todo lo que tiene entonces, ¿por qué no darles lo que tenés en tu corazón? Compartir un momento con el chico que limpia los vidrios, con esa gente que quedó apartada por el sistema. Quiero que la gente vea que hay una realidad fuera del celular, fuera de la pantalla, una realidad que no queremos ver pero por la cual hay muchas cosas para hacer, remarca mientras ceba unos mates acompañado de su madre, con quien vive en un barrio tranquilo de Llavallol.
A pesar de afirmar que esta será su última travesía, no piensa dejar de lado su pasión de ayudar al prójimo. Sueño con tener un comedor, una copa de leche, que los chicos no tengan hambre, algo que quizás los que tuvimos todo y no tuvimos nada lo sabemos, planea a la vez que ya tiene en mente hacer el festejo del Día del Niño en la calle de su barrio como es tradición: bandas en vivo, juegos, inflables y sorpresas para todos.
En las redes sociales deben pensar que soy un superhombre pero soy como cualquiera, un soñador que un día decidió apostar por la vida, llevar alegría, un mensaje de esperanza a los chicos, a la gente que no tiene fuerza, culmina con miedos, ansias, nervios pero sobretodo mucha ilusión por comenzar esta nueva aventura.






