El municipio de Lomas de Zamora incorporó tobilleras electrónicas duales que permitirán que aquellos acusados de violencia de género no puedan acercarse a más de 700 de metros de las víctimas. Los agresores tendrán un monitoreo permanente y automático.
La idea es que los dispositivos, que ya fueron otorgados a la comuna, comiencen a utilizarse en la brevedad y puedan ser controlados desde el centro de monitoreo. Los artefactos se distribuirán sólo en casos de alto riesgo con la previa autorización de un juez.
El agresor tendrá colocada una tobillera con un rastreador que se activará de forma automática cuando el sujeto esté a siete cuadras de la víctima. En caso que el acusado rompa esta barrera, una luz se prenderá en el artefacto del agresor.
Llegada a esta instancia, los operadores lo llamarán para advertirle que se aleje. Si la advertencia es ignorada, un móvil policial intervendrá en la detención del agresor mientras que otro irá en búsqueda de proteger a la víctima.
A modo de resguardo, las víctimas tendrán una especie de teléfono que tendrá un sistema de geolocalización y una agenda con números predeterminados, como por ejemplo algún familiar o el centro de monitoreo.






