Una pareja de jubilados de 97 y 89 años con un hijo discapacitado corre el riesgo de ser despojados de su propia vivienda. Los abuelos hace un año vienen pagando un alquiler desorbitado para su alcance económico a medida que el tiempo estipulado para recomprar la propiedad se les agota.
Su dramática historia comenzó hace 30 años cuando al marido de Pascuala, Juan, le salió la jubilación. Él le pagó los honorarios correspondientes a su abogado de turno pero los abuelos denuncian que este quiso cobrar un porcentaje extra de un bono otorgado al hombre que hoy tiene 97 años.
Tiempo más tarde, el hijo del abogado ya fallecido reabrió la causa y logró extirparle el único bien que tenían los abuelos: su vivienda ubicada en La Huella al 600, esquina Moldes, en la localidad de Llavallol.

Hoy, Pascuala es quien lleva adelante la situación como puede ya que su marido tiene demencia senil y no entiende lo que pasa a su alrededor y su hijo tiene una discapacidad. A los 89 años ella se encuentra afrontando una situación delicada en la que corre riesgo nada más y nada menos que su casa de toda la vida.
Luego de que la propiedad fuera rematada, los abuelos evitaron el desalojo hace un año. El acuerdo para que la pareja conserve el hogar es pagar un alquiler de 15 mil pesos por mes, el cual no se va descontando del monto total de compra de la casa, valuada en un millón y medio de pesos.
Pascuala y su marido esperaban ayuda. La abuelita manifestó que desde la delegación municipal de Llavallol le prometieron un subsidio que nunca llegó. Por lo pronto, con sus jubilaciones les alcanza para pagar el alquiler y se las "arreglan" para comer. La idea de comprar la propiedad parece una quimera pero ellos no están dispuestos a abandonar su hogar bajo ningún punto de vista.






