Los responsables de la metalúrgica Canale de Llavallol dejaron en octubre del año pasado a 97 familias en la calle. A raíz de ese momento, los empleados de la empresa iniciaron una lucha pacífica para evitar la pérdida de sus puestos laborales y que la planta sea desmantelada.
Los despidos masivos llegaron luego de que los trabajadores de Canale no cobraran el sueldo por tres meses. Luego de la triste noticia, los empleados realizaron por 120 días un acampe en la puerta de la fábrica para evidenciar su problemática.
Además, conformaron una cooperativa de trabajo llamada COTRAMELL (Cooperativa de trabajadores metalúrgicos de Llavallol), la cual les permitió obtener la custodia de la maquinaria y realizar un mantenimiento diario general de la empresa.
Los trabajadores, que volvieron a ingresar al interior de la fábrica, se encuentran a la espera de que el juzgado de Catamarca que tiene el expediente de Canale decrete la quiebra de la metalúrgica para poder volver a trabajar y reactivar la producción. La planta se encuentra totalmente operativa.
Desafortunadamente, el juez que les brindó a los empleados la posibilidad de tener la custodia de las máquinas se jubiló recientemente antes de dictaminar la quiebra. Luego de la impensada noticia, los trabajadores deberán esperar la designación de un nuevo juez subrogante.
Mientras tanto, la "parrilla al paso de Canale" sigue llevándose a cabo en la puerta de la empresa. La buena calidad de la comida, los precios populares y las ganas de colaborar de los vecinos de Llavallol con aquellos que no cobran un sueldo hace meses hacen que el emprendimiento gastronómico sea un éxito.






