Millones de personas, entre ellas niños y niñas, luchan día a día por sobrevivir en un contexto que no les permite satisfacer las necesidades básicas de alimentación. La desnutrición es una problemática a nivel mundial, sobre todo en países del tercer mundo. La solución parece compleja, pero en Lomas de Zamora dieron un gran paso para encontrarla. Así lo asegura Miguel Raduazzo, quien trabaja en un método revolucionario, avalado nada menos que por la NASA.
Miguel tiene 55 años, vive en Temperley, es ingeniero industrial y tiene una amplia trayectoria como docente de la Facultad de Ingeniería de Lomas. Combatir la desnutrición es su obsesión desde hace años. Su experiencia como director de una escuela parroquial, donde había muchas necesidades, lo impulsó a trabajar para encontrar una solución. Y parece haberla hallado: está desarrollando un proyecto de microalgas. Se trata de un alimento que contiene una asombrosa cantidad de nutrientes y que mejora el funcionamiento de varios órganos del cuerpo.
¿Cómo descubrió estas algas? Todo comenzó cuando desde Quilmes y Córdoba le acercaron a Raduazzo dos proyectos que podrían ayudar a solucionar la desnutrición. Él se encargó de presentarlos ante la NASA, pero desde allí le propusieron trabajar en un nuevo proyecto que ellos ya utilizaban para alimentar a los astronautas. Este alimento era la microalga. Y Miguel recibió el punto de partida para desarrollarlo en Argentina.
Ellos hace 50 años que vienen trabajando en el tema. En el último viaje que hice, había llevado la súper sopa que habían preparado en la Universidad de Quilmes, y un médico cordobés también me había acercado algo similar. Yo lo planteé y me dijeron que eso atrasaba 50 años. Cuando se fue el hombre a la luna, ya llevó un sistema de alimentación, que son las microalgas, relató Miguel en charla con El Diario Sur, sobre aquel puntapié inicial. Me dijeron la punta del ovillo es esta, fíjate cómo es, y ahí empecé a trabajar con estas algas, agregó.

¿Qué tiene de especial este alimento? Cuando el ingeniero describe las cualidades de las microalgas, comienza a quedar claro por qué la NASA lo utilizó durante décadas para misiones tan importantes. 1 gramo de microalga tiene 200 veces más calcio que la leche y 2300 veces más betacaroteno que la zanahoria, es algo impresionante. Se considera un súper alimento. Toda la gente que viaja al espacio, se alimenta con dos o tres pildoritas de microalgas y la calidad que vos tenés en esa nutrición es espectaular, subrayó Miguel.
Como si fuera poco, la microalga tiene el poder de mejorar el funcionamiento de los órganos. Raduazzo lo explicó con un ejemplo práctico: A mí me gusta comerme un buen asado, un choripán con chimichurri, pero después me doy el antídoto. Yo como esta microlaga y estimula a mi riñón a depurar a mi sangre y eliminar a los contaminantes. Lo mismo con el hígado, el sistema digestivo y el sistema cardiovascular. Avisa a los órganos de los elementos nocivos para el organismo y tiene la capacidad de eliminarlos. Elimina el colesterol y también estimula el páncreas a producir insulina.
Un alimento con un potencial tan grande de nutrientes, hace suponer que su fabricación es demasiado conflictiva. Pero no. Esa es otra bondad de la microalga: su tiempo de producción es extremadamente corto y aprovechable en su totalidad. La gran ventaja que tiene la microalga es que es un organismo unicelular, o sea que una sola célula cumple todas estas funciones, y el 100% de lo producido por la microalga es todo digerible por el organismo humano. En los organismos multicelulares, sólo se consume el 10% y producís un 90% simplemente como sustento. Por ejemplo, el trigo tiene células que conforman la raíz, el tallo y las hojas, que cumplen una función, pero no se comen. Comemos el fruto, que conforma entre un 3% y un 10% de todo este proceso biológico.
Raduazzo señaló que los cereales son semestrales, desde que lo plantás hasta que obtenés el fruto, se demoran seis meses aproximadamente. En cambio, en las microalgas, el proceso se reduce a siete horas, y en 24 horas podés duplicar la masa o el volumen de la microalga. Cierra por todos lados. Sin embargo, Miguel denuncia que no se les da difusión porque la mayoría de los laboratorios te dan un paliativo para determinadas afecciones, pero no te las cura, mientras que las microalgas lo que hacen es estimular a los órganos a que cumplan su rol y su función.

Comprobadas las cualidades de este microalimento, la idea del ingeniero nunca fue guardar el secreto. Por el contrario, está obsesionado con darlo a conocer. Desde lo nacional como transnacionalmente están tratando de bancar a mis proyectos y poner dinero, porque realmente les interesa que Argentina salga de la situación que está. Me ofrecen líneas de crédito, pero lamentablemente no estoy pudiendo penetrar la capa política que decide y que podría respaldar y poner en marcha estos procesos, afirmó.
Raduazzo tiene todo el programa en la cabeza para ayudar a la población. Sólo falta alguien que se decida a implementarlo. Con unos pocos gramos diarios, complementás cualquier alimentación. La microalga te alimenta y estimula a eliminar el exceso que vos cometés, como el colesterol, el azúcar Incorporando una pequeña dosis diaria a cada habitante, lo alimentás y favorecés a que pueda eliminar cualquier exceso y no generarle una mochila de problemas al organismo. Además, las algas generan una saciedad en las ganas de comer, porque están todos los niveles equilibrados, remarcó.
Si bien el proceso de producción de las microalgas es corto, también es complejo armar un reactor que pueda generarlas. Pero Miguel notó que en Lomas hay varios elementos para potenciar el proyecto: Los desechos de tipo forestal, pasto, ramas, hojas y demás, hoy por hoy se están enterrando y se podrían aprovechar biológicamente para producir microalgas. Y acá en Lomas está aflorando el acuífero costero, que es un influjo de agua de mar que brota en zona de La Salada. Hay una gran cantidad de algas que crecen en agua salada y nosotros disponemos de esa agua, de los nutrientes que necesitan y del dióxido de carbono. Hay que industrializarlos con un proceso que hay mucha gente dispuesta a financiarlo. Es una decisión política.

Entre tanto prestigio y éxito con sus investigaciones, Miguel no se olvida de sus comienzos. Es ahí donde se originó la inquietud de combatir la desnutrición. Yo fui director de una escuela parroquial muy humilde, donde muchos de los alumnos traían un montón de dificultades familiares y laborales. Vos no podés ser feliz viendo todo eso, pensás cómo ese chico puede salir de esa situación y cómo podés contribuir. Ese es el sueño, cambiar la realidad de la gente para que no pase todo esto. El problema de la desnutrición, el agua, la vivienda y los laboratorios, que piensan en su negocio, en generar un cliente y no en curarte, señaló.
Cada descubrimiento, cada contacto con la NASA, cada avance en su investigación sobre las microalgas, hace que Miguel vuelva a aquel momento, a aquella escuela, frente a aquellos chicos, que se presentaban como una pequeña muestra de un problema mundial. Además del honor del éxito profesional, el ingeniero vive con la satisfacción de saber que dio varios pasos hacia su meta de combatir la desnutrición. El conocimiento está, la plata está, simplemente falta la decisión política de ponerlo en marcha y producir alimentos y remedios de calidad, sentenció el ingeniero. Y va camino a eso.






