El domingo pasado, fallecía Joaquín Stefanizzi, el niño lomense de 6 años cuyo caso impulsó la Ley de Electrodependientes. En medio del dolor, su papá publicó un emotivo mensaje de despedida y relató los últimos momentos del pequeño.
Joaco dejó su cuerpo, su envase. Y se marchó. Quizás, cansado de soportar tantos pinchazos, tanto dolor. Pero vivirá para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones. Su Luz terrenal se apagó, pero se encendió una estrella que será nuestra guía por siempre, escribió Mauro en redes sociales, en referencia a los múltiples tratamientos y cirugías que debió afrontar el chico a partir de su nacimiento prematuro.
Joaco había sido diagnosticado con displasia e hipertensión broncopulmonar. Su cuadro se agravó en la mañana del domingo, y si bien daba pelea, los médicos les dijeron a sus padres que se prepararan para lo peor. Mauro recordó ese difícil momento y el último diálogo que tuvo con el nene, donde le dio la libertad de partir.

Le dijimos que siempre lo amaríamos y recordaríamos. Que estábamos orgullosos de él y que era lo mejor que nos había pasado en esta vida. Le agradecimos por luchar tanto, y le dijimos que si quería partir que lo haga, que vaya a un lugar sin dolor, sin sufrimiento. Que nosotros íbamos a estar bien. Automáticamente empezó con bradicardia, a bajar su ritmo cardíaco, hasta que ingresó en paro delante nuestro, mientras los médicos desalojaban toda la sala. Pudimos estar junto a él en ese momento. En sus últimos instantes de vida. Luchó hasta el último minuto, contó con agustia el padre de Joaquín.
En medio de tanta angustia, Mauro, presidente de la Asociación Argentina de Electrodependientes, no perdió de vista la pelea por los derechos de las personas en esa condición. Agradecemos cada palabra de fuerza y acompañamiento, que anestesia por unos instantes tanto dolor. No sé cómo seguiremos, lo que sí sé, es que será honrando la memoria de Joaquín, para que su lucha no haya sido en vano. Defendiendo la misión que tuvo en esta vida, manteniendo vivo su recuerdo en nuestras mentes y corazones. Su paso por esta tierra conquistó derechos, y trabajaremos para defenderlos, subrayó.
Hasta siempre Joaco, ya nos reencontraremos y podremos besarte y abrazarte sin sondas, cánulas, ni plásticos. Correremos juntos y reiremos. Gracias por habernos enseñado a vivir, por darnos lecciones de vida siendo tan chiquito e indefenso. Por conectarnos. Gracias por todo lo que nos dejaste, cerró Mauro.






