El arte se instala de varias maneras en la vida de las personas. Generalmente aparece en la etapa escolar, como una de las primeras herramientas de expresión para los chicos. Luego, algunos lo adoptan como un hobby. Otros tantos, como un trabajo. Pero no son muchos los que ven en el arte una función social. Ese es el caso de Florencia Menéndez, una artista plástica que lleva adelante un proyecto para ayudar a las mujeres en Temperley.
Hace tiempo que ella se dedica a embellecer casas, comercios y paredes de la región. Y durante esa tarea, muchas veces le preguntaron cómo llegar a la Comisaría de la Mujer, ubicada en 25 de Mayo 348, donde se brinda contención y se orienta a las víctimas de familiar. Florencia entendía que debía hacer algo y vio en el arte una manera de ayudar a estas personas: pegar pinceletas con cara de mujer para guiarlas en el camino, desde Avenida Meeks hasta la Comisaría.
Cada vez que estoy pintando en 25 de mayo, a cada rato vienen muchas mujeres y familias con chicos preguntándome dónde queda la Comisaría de la Mujer. Tiene un gran movimiento, pero la gente no sabe bien en dónde queda y por ahí se pasan de largo y no la ven, entonces se me ocurrió que desde la estación hasta ahí, tenía que haber alguna señalización, comenzó Florencia en charla con El Diario Sur.

Navegando por las redes sociales, a Flor le llegó la inspiración para poner en práctica lo que quería hacer. Tenía en mente unos pinceles que había visto por Instagram, de una chica que se llama Alexandra Dillon, que es una artista de California. Unos pinceles pintados con cara de mujer, muy lindos. Me había quedado dando vueltas esa imagen y se me ocurrió con todas las pinceletas que voy guardando -porque ningún artista tira sus pinceles aunque estén rotos, da mucha lástima-, hacer un camino que vaya guiando desde la estación hasta la Comisaría de la Mujer, que son alrededor de cuatro o cinco cuadras, explicó.
Consiste en pintar pinceletas viejas con caras de mujer en los frentes de las casas, todo ese camino de mano izquierda, que es la mano donde está la Comisaría de la Mujer, y barnizarlas para que queden protegidas por la intemperie. Así, cuando me pregunten dónde queda, voy a poder decirles Seguí el camino de pinceles. Esas pequeñas mujercitas van a ir guiando ese camino, completa la artista.

No caben dudas de que es una gran propuesta que puede ayudar a muchas familias. Pero no será fácil llevarla a cabo. Flor necesita la colaboración de varios vecinos. Hay mucha gente que tiene pinceles duros, rotos o viejos que podrían donarlos para pintar esas caritas de mujer. Yo creo que tengo que reunir aldededor de 250 o 300 pinceletas. Las voy a empezar a pegar cuando las tenga listas, contó.
Para que haya un mayor acercamiento con la gente, Florencia propone que, quienes quieran, pueden acercarle los pinceles ya pintados: Se fue sumando la idea de que sea participativo, que los pinceles inclusive me los puedan donar pintados. A mucha gente le gusta pintar y puede estar su arte en ese caminito de mujeres que acompañen el paso hasta la Comisaría.

¿Cómo se puede ayudar a Florencia en este proyecto? El Día Internacional de la Mujer será una gran oportunidad. El 8 de marzo a partir de las 11 voy a estar en la plaza de Temperley en la parte del monumento, con unas mesitas recibiendo los pinceles que quieran traerme y también proponiendo y convocando para los que quieran pintar sus pinceletas. Yo los puedo guiar y voy a tener materiales para que las puedan pintar. Todas esas pinceletas las voy guardando y barnizando y cuando tenga la cantidad necesaria, haré otra convocatoria más para pegarlas sobre 25 de Mayo, avisó.
Además, se pueden acercar a otros puntos: La gente puede ayudar donando pinceletas, llevándolas a la artística Cezzane que está en 25 de mayo 62. Ahí está Rubén Mele que es el dueño y me los guarda. También conectándose conmigo, los puedo ir a buscar yo. El contacto directo es a través de su Facebook: Flor Murales Témperley.
Para Florencia, el arte es su vida. Lleva años en este camino, que comenzó desde muy pequeña siguiendo los pasos de su mamá. Mi vieja pintaba y crecí en su taller de pintura jugando con sus materiales. Seguí haciéndolo hasta que decidí que ese era mi modo de expresión más importante y decidí seguir con esa profesión. El interés se despertó en un centro cultural que tenía mi vieja, donde estaba siempre rodeada de pintores, músicos y gente que estaba metida con el arte. Crecí en ese ambiente y probé hacer un montón de cosas que había en el centro cultural, recordó.

En mi adolescencia me incliné por la pintura, que eran las herramientas que tenía más a mano. Después me dediqué, hace 20 años que estoy haciendo murales y de a poco fui empezando a trabajar y a poder vivir de esto. No fue fácil pero lo sostuve y en este momento es mi vida, remarcó Florencia sobre los comienzos de esta extensa trayectoria como artista.
A Menéndez le costó mucho llegar hasta este punto, ser quien es y hacer lo que hace. Y dejó en claro que no quiere recorrer este camino sola. Acá entran en juego los vecinos de la región. Todo lo que me va dando curiosidad, quiero hacerlo participativo. Es una de las premisas que tengo, porque me nace así y porque es lo más interesante de todo esto de trabajar en la calle. Lo participativo siempre me devuelve mucha felicidad y plenitud en cada trabajo que hago. Hay un ida y vuelta con la gente que nos enriquece a ambas partes y esa es la meta, seguir trabajando y abriendo la puerta a otras personas que tengan ganas de acercarse a esto y enriquecernos mutuamente, subrayó.
El primer paso para lograr ese acercamiento es donar pinceletas para ayudar a Florencia en este proyecto. Más adelante, habrá nuevas propuestas que intentará llevar a las calles de la región. Evidentemente, el arte se expresa como se vive, y Flor vive con un gran compromiso que va más allá de decorar paredes. En la semana de la mujer, ella aporta su granito de arena a través de la pintura. Es el momento de seguir su camino de pinceles, hacia la Comisaría de la Mujer y hacia una vida más solidaria que empieza acá, en la región.






