En la quinta semana de aislamiento obligatorio, cada vez se ven a más personas usando cubrebocas para protegerse del coronavirus. Su uso ya es obligatorio en la Provincia de Buenos Aires. La prevención convive con el miedo. No se ven más sonrisas y solamente hay miradas de incertidumbre. Pero Florencia Menéndez, una artista de Temperley, demuestra que es posible reír con la boca tapada.
Su iniciativa consiste en pintar sonrisas en los barbijos o tapabocas de la gente, para que no se pierdan esos gestos alegres durante el tiempo que dure la cuarentena. En charla con El Diario Sur, describió los sentimientos que la invadieron durante el aislamiento y cómo se las ingenió para transformarlos en buena vibra mediante el arte.

En este momento, con lo que está pasando, hay dos pandemias paralelas. Una es la real y otra es la del miedo. Cuando salí a comprar y vi a mucha gente con barbijos puestos, vi una imagen apocalíptica. No creo ser la única a la que le pase eso. Salir a la calle y ver a la gente así, nos llena más de miedos, comenzó Florencia, y remarcó que pintar el barbijo fue una necesidad de poder ver una boca, que la cara no está tapada, o por lo menos que desde lejos no parezca tapada.
Muchos vecinos le dan una carga negativa al distanciamiento social. De rechazo hacia sus pares. Eso también motivó a Menéndez a pintar las sonrisas. Surgió como un guiño al otro, porque hay una cuestión de que al cruzarse con la gente parecemos todos enemigos, que todos nos podemos matar, dañar Creo que eso le suma a esta pandemia del miedo. Hay que romper con eso y tratar de derribarla, porque hace que todo sea mucho peor. Desde lo que yo hago, desde el arte, desde lo que vivo, me pareció que era una buena idea para acercarme al otro de alguna manera, explicó.

Desde el momento en que salió a la calle con el tapaboca decorado, esa sonrisa pintada motivó sonrisas reales entre los vecinos de Lomas de Zamora. El objetivo de Florencia se había cumplido. Al menos por un rato, se cortó la paranoia y hubo un poco de humor.
Hay una complicidad en la mirada. Cuando salí con el barbijo puesto, varias personas me hicieron gestos de sonrisas. Yo no les veía la sonrisa, pero me devolvieron el gesto. Hubo un contacto desde otro lugar, que me parece que no tenemos que perderlo. Hubo algo gracioso en el barbijo y eso motivó a que los demás se sonrieran. Eso suma en este momento, contó emocionada.
Muchos vecinos la contactaron para pedirle esos cubrebocas decorados con sonrisas, pero ante la dificultad de enviarlos durante la cuarentena, Florencia publicó un tutorial muy sencillo en sus redes sociales para guiar a quienes se animen a pintar sus barbijos. La pintura que uso es acrílico, una vez bien secos se pueden lavar, señaló.
Pueden contactarse con ella a través de sus dos perfiles de Facebook: Florencia Menendez y Flor Murales Témperley. También la encuentran en Instagram como @florenciaevamenendez.






