En total, la tasa de pobreza en Argentina alcanzó el 28,2%, la medición más baja desde el año 2018, aunque a pesar de la mejora, alrededor de 13 millones de personas continúan en esta situación en el país. En paralelo, la indigencia se ubicó en 6,3% de la población.
El indicador mostró una fuerte variación en los últimos años. Había pasado de 41,7% en el segundo semestre de 2023 a 52,9% en el primer semestre de 2024, en el inicio de la gestión de Javier Milei. Luego comenzó un descenso sostenido: 38,1% en el segundo semestre de 2024 y 31,6% en el primer semestre de 2025.
Entre los factores que explican la reducción se destacan la desaceleración de la inflación —que pasó de 211% en 2023 a 31,5% en 2025— y el incremento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que creció 110% en términos reales.
También influyó la menor suba de los alimentos, que en 2025 crecieron por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), y una leve recomposición de los ingresos informales. Pese a la mejora, hay señales que generan preocupación. Mediciones de la Universidad Torcuato Di Tella indican que la pobreza habría vuelto a subir desde octubre de 2025.
El aumento de la desocupación
Además, el mercado laboral muestra deterioro: la desocupación fue del 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, con un aumento interanual de 1,1 puntos. En ese marco, en el Gran Buenos Aires el impacto fue mayor y el desempleo subió del 8% al 9,5% en un año, mientras que la cantidad de ocupados se redujo.
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