El debate sobre la ley de Etiquetado Frontal volvió a instalarse luego de que sectores del oficialismo impulsaran cambios en la normativa e incluso presentaran un proyecto para derogarla en el Congreso. Mientras el Gobierno nacional cuestiona el sistema actual de octógonos negros en alimentos y bebidas, especialistas en nutrición advierten que eliminar las advertencias implicaría “un retroceso sanitario”.
Debate por el etiquetado frontal: advierten que quitar la ley sería "un retroceso"
Nutricionistas bonaerenses advirtieron que eliminar el etiquetado frontal implicaría un retroceso en salud pública.
La ley, sancionada en 2021 y aplicada desde 2022, obliga a que los productos con exceso de azúcares, sodio, grasas o calorías exhiban sellos visibles en sus envases. Además, establece límites a la publicidad dirigida a niños y regula la venta de estos productos en escuelas.
Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, en diálogo con El Diario Sur, defendió la herramienta y aseguró que los octógonos simplifican la información nutricional para los consumidores. “Transforman una tabla compleja en una advertencia visible y fácil de entender”, sostuvo.
Según explicó, distintos estudios demostraron que el sistema permite identificar rápidamente productos con exceso de nutrientes críticos y que eso modifica patrones de compra y consumo.
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Desde el sector de nutricionistas remarcan que, antes de la implementación de la ley, gran parte de la información nutricional quedaba relegada a tablas difíciles de interpretar. Salzman recordó que menos de un tercio de la población suele leer las etiquetas tradicionales y que un porcentaje todavía menor logra comprenderlas correctamente.
El debate se reactivó luego de que legisladores de La Libertad Avanza y el PRO presentaran un proyecto para avanzar con la derogación de la norma. Los impulsores consideran que el sistema vigente genera “distorsiones” porque calcula los excesos en función de las calorías totales y sostienen que la mayoría de los productos terminó llevando al menos un sello.
Además, el Gobierno nacional ya había impulsado durante 2024 modificaciones parciales a través de disposiciones de la Anmat. Entre otros cambios, se redefinió la forma de calcular los nutrientes considerados excesivos, tomando únicamente los componentes agregados durante la elaboración y no aquellos propios del alimento.
Cruce por el alcance de los sellos y el impacto en la salud pública
Desde los sectores que promueven los cambios aseguran también que el etiquetado alcanzó a una gran cantidad de productos y que eso redujo el impacto informativo original de los sellos negros.
Para los nutricionistas, en cambio, la discusión no debería centrarse en eliminar la ley sino en mejorar algunos aspectos técnicos. “Toda ley es perfectible, pero no creemos que la derogación sea una opción”, señaló Salzman.
La presidenta del Colegio también advirtió que quitar las advertencias podría favorecer el aumento de enfermedades crónicas vinculadas al sobrepeso y la obesidad.
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Infancias, escuelas y consumo de ultraprocesados
Uno de los principales puntos de preocupación entre los especialistas tiene que ver con el impacto que una eventual derogación podría generar sobre niñas, niños y adolescentes. La normativa actual no sólo contempla los octógonos en los envases, sino también restricciones vinculadas a la publicidad infantil y regulaciones sobre la presencia de estos productos en entornos escolares.
Desde el Colegio de Nutricionistas bonaerense remarcaron que las escuelas son espacios centrales para la construcción de hábitos saludables y sostuvieron que todavía queda mucho trabajo pendiente en educación alimentaria.
Además, advirtieron que el consumo de alimentos ultraprocesados en las infancias continúa siendo elevado y que muchas familias tienen dificultades para sostener una alimentación equilibrada en el actual contexto económico. “Si se pierde la ley, se pierde capacidad del Estado para enfrentar el consumo de ultraprocesados”, afirmaron desde la entidad.
En paralelo, vecinos consultados coincidieron en que los octógonos ayudan a decidir qué comprar porque permiten identificar rápidamente información nutricional relevante. Otros, en cambio, consideraron que podrían volver a consultar las tablas tradicionales sin mayores inconvenientes.
Para Salzman, más allá de la discusión legislativa, el desafío también pasa por fortalecer la educación alimentaria tanto en escuelas como en las familias. “Hay mucho trabajo pendiente para construir hábitos más saludables y promover una alimentación sustentable”, sostuvo.


