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Deserciones, pocas promociones y muchos desaprobados: la pandemia dejó secuelas en la universidad

Las universidades de la región reportan problemas desencadenados de la virtualidad. Algunas analizan bajar la dificultad de los exámenes y otras buscan ayudar a los estudiantes a través de talleres extracurriculares.

Un masivo bochazo ocurrido la semana pasada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) puso en el centro de la escena una problemática que atraviesan gran parte de las casas de altos estudios. De mil estudiantes que se presentaron a rendir un parcial de la Facultad de Medicina, solo 200 aprobaron: el 80% de los alumnos se sacó menos de un 4.

Un comunicado emitido por la agrupación opositora UNITE sugiere que “estos resultados nos anticipan algo que desde nuestra agrupación hemos alertado desde el fin del año pasado y es que sin presencialidad plena los estudiantes nos vemos golpeados por un proyecto de mala formación y de restricciones, llevándonos a encontrarnos con bochazos probablemente también en otras materias donde se cursa exclusivamente virtual”.

Los estudiantes de la UNLP advierten que el bochazo masivo se debe a que aún cursan en forma virtual materias que requieren presencialidad y ante eso decidieron congregarse en la puerta de la universidad a pedir por el regreso de la presencialidad plena.

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“En la Universidad de La Plata hay un problema político interno muy grande, donde se vienen quejando por una serie de cuestiones. Además, la mayor parte de las casas de altos estudios ya están con presencialidad total y en esa cátedra de Anatomía no tenían presencialidad, que es un factor importante”, explicó Rubén Telechea, profesor de Economía de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

La modalidad virtual tuvo su auge desde que en marzo de 2020 explotó la pandemia. Sin embargo, a pesar de que la mayoría de las instituciones ya volvieron a la normalidad, a día de hoy todavía se ven efectos colaterales por el cambio pedagógico. Incluso en las universidades que hace tiempo cuentan con clases presenciales.

“En mis cursos, que son cátedras muy numerosas, de hasta mil alumnos, noto una baja en la cantidad de aprobados. Haber perdido la dinámica de rendir en persona hizo que los alumnos se asusten y preocupen cada que vez tienen un examen”, contó Telechea a El Diario Sur, aunque aclaró que “lo que sucede en la UNLZ de ninguna manera es tan marcado como lo que sucedió en la Universidad de La Plata”.

En la Universidad Provincial de Ezeiza las cifras son también altamente preocupantes. “La UPE no está exenta de las problemáticas que están atravesando distintas universidades tras la pandemia. En mi área, donde tengo 680 estudiantes inscriptos en la materia, hubo mucha deserción temprana y el nivel de promoción fue muy muy bajo”, explicó Axel Guaraz, secretario de Asuntos Académicos y profesor de Matemática en la carrera de Seguridad e Higiene.

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En ese sentido, Guaraz dio un dato alarmante: “De las 11 comisiones, con 60 estudiantes promedio cada una, al segundo parcial casi todas habían perdido al 60% de los estudiantes. Es una de las problemáticas más graves que nos enfrentamos en este cuatrimestre”.

La deserción parece ser moneda corriente este año en las universidades de la región. Según Alan Cristallini, presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la UNLZ, “muchas personas que se inscribieron ‘por las dudas’ a varias materias y con la presencialidad plena se dieron cuenta que no podían continuarlas, ya sea por falta de tiempo o por contenido a estudiar, entonces priorizan unas por sobre otras”.

Cristallini afirmó notar “mucho abandono” por parte de los estudiantes incluso sin tener datos concretos. “Todavía no podemos evaluarlo porque el cuatrimestre no finalizó, entonces no se pudo hacer un análisis académico de los rendimientos. Solo la Facultad de Agrarias terminó. Ingeniería finaliza en breve y Sociales y Economía cambia de cuatrimestre el 9 de julio, al igual que Derecho”, contó el presidente del Centro de Estudiantes.

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Por su parte, desde la Universidad Nacional de Lanús también se reportaron problemas de la misma índole. “No hubo un incremento de gente que entregó en blanco, aunque sí sé de gente que reprobó o abandonó materias, pero todo dentro del rango de lo normal”, dijo Juan Francisco Correa Scarcella, consejero departamental de Planificación y Políticas Públicas de la UNLA.

¿La virtualidad bajó la calidad académica?

Cuando se habla de clases virtuales, uno de los debates que surgen es sobre qué tanto cambia la enseñanza a través de una pantalla. Para el profesor de Economía de la UNLZ, Rubén Telechea, el problema no fue el contenido. “Durante estos dos años sin clases presenciales, no hubo reclamos de las agrupaciones estudiantiles por la virtualidad porque la calidad educativa se perdió muy poca. Haciendo videollamadas y a través de plataformas como Classroom, todos los alumnos dispusieron de lo mismo”, sugirió Telechea, aunque advirtió sobre uno de los daños colaterales de la virtualidad: “Solo faltó el contacto cara a cara, a pesar de que en la universidad no es tan importante como en la secundaria o primaria. En ese aspecto veo una gran pérdida de la gimnasia del examen”.

En el CBC de la UBA hablan de “tragedia educativa”

El profesor titular de la materia de derecho constitucional del Ciclo Básico Común de la UBA Marcelo Di Stefano aseguró ante El Diario Sur que en este primer cuatrimestre se sienten los efectos de la “tragedia educativa” que definió la Unesco en relación a la pandemia. “Los chicos que estamos recibiendo que vienen de los colegios secundarios en muchos casos estuvieron los últimos dos años sin clases y se les aprobaron las materias sin llegar a los requisitos mínimos. Perdieron la capacidad de concentración, perdieron la cultura del estudio, y se extendió la idea de que se promociona automáticamente, que el pasaje de año está garantizado”, señaló Di Stefano y marcó que muchos estudiantes “no tienen las herramientas de comprensión de textos”.

En cuanto a cifras, Di Stefano, que da clases en la sede de Avellaneda, donde asiste una gran cantidad de estudiantes de zona sur, confirmó que el presente cuatrimestre “es el de peores resultados académicos de los que tengamos registro”. “Hay un 25% de alumnos que no se presentaron al primer parcial, que desertaron. De los restantes, un tercio entregó la hoja en blanco o semi en blanco. Y los que quedan son lo que siguen peleando la materia”, apuntó. Y agregó: “Esto es llamativo porque yo doy derecho en el CBC para estudiantes de derecho, es decir que es la materia central para su carrera”.

Readecuar la dificultad

Otra de las alternativas que prueban las universidades para mejorar el rendimiento académico es implementar cambios en los exámenes, contenidos y métodos. “Muchos docentes están readecuando los exámenes. Durante la virtualidad elevaron la dificultad y los mecanismos de control por miedo a que el alumno se copie y esa dificultad la mantuvieron en la vuelta a la presencialidad”, subrayó Alan Cristallini, de la UNLZ. “Quienes empezaron la facultad en 2019, hoy se están encontrando que tiene que cumplir requisitos de presencialidad para mantener la regularidad o una mayor entrega de trabajos y no están acostumbrados porque perdieron el ritmo de estudio. Si bien no se quiere trabajar mucho sobre la dificultad de los contenidos, aunque algunos se tuvieron que modificar sin afectar al programa”, comentó Axel Guaraz la situación de la UPE a El Diario Sur.

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