Los bomberos voluntarios de Guernica quedaron acéfalos. Hace más de 20 días que ningún miembro de la comisión directiva pisa el cuartel. Algunos ya renunciaron. Otros todavía no. Entretanto, el cuerpo activo tiene que solventar gastos corrientes y se las arregla con lo que recauda una parrillada popular que organizan los viernes. Pero no les alcanza para pagar las facturas de los servicios, y Edesur ya los amenazó con que les cortará la electricidad si no pagan el mes próximo.

La situación de los bomberos es dramática. El conflicto se desató a partir de que se conocieron audios en los que el presidente de la comisión directiva, Pablo Labbozzetta, dueño de la empresa de colectivos 404, insultaba a los voluntarios y los calificaba de negros cabeza. También se hicieron públicos los malos manejos con los fondos de la entidad y se extendieron sospechas de corrupción.

Hubo dos protestas masivas de vecinos de Guernica frente al cuartel. y desde entonces ningún miembro de comisión volvió. Nosotros no podemos ejecutar el presupuesto, entonces nos la tenemos que arreglar con la parrilla, explican los bomberos a El Diario Sur.
Según trascendió, Labbozzetta y su hermano Martín presentaron la renuncia a la comisión directiva. Pero otros miembros permanecen, aunque no se ocupan de solventar los gastos corrientes del cuartel.
Por eso los voluntarios organizan todos los viernes a la noche una parrillada para vender a los vecinos. Con eso pueden pagar el sueldo de los cuarteleros (los empleados que atienden el teléfono y que hacen turnos las 24 horas), las garrafas y los alimentos que necesitan en el cuartel. El Municipio aporta el combustible para los camiones.
En Guernica, los bomberos hacen un promedio de diez servicios por día, y muchas veces exceden sus funciones: llevan heridos y embarazadas al hospital cuando no hay ambulancias, algo que suele darse con frecuencia.
No tenemos comisión directiva ni presupuesto ni nada. Hacemos lo que podemos para cumplir el servicio, destacó ante El Diario Sur Martín Beauvais, uno de los voluntarios que tomó las riendas del cuerpo ante la deserción del jefe del cuartel, Ariel Naso, quien también es empleado de Labbozzetta en la 404.

Hace días que quedamos en un stand by y no se mueve nada. Nosotros y la mayoría de los socios pedimos que se termine de formalizar la renuncia de la comisión directiva para que se pueda formar otra con gente que trabaje a la par nuestra y podamos normalizar la institución, sostuvo Beauvais.









