El domingo 23 de noviembre no fue un día más, ya que esa fecha es el aniversario del fallecimiento de la célebre aviadora argentina y sanvicentina, Carola Lorenzini.
Recordaron el fallecimiento de la aviadora Carola Lorenzini
En un sencillo acto, algunos funcionarios se reunieron en la plazoleta de Alejandro Korn que tiene las aspas de un avión en su honor. Repasemos la historia de esta ilustre vecina.
Cerca del mediodía, funcionarios municipales, de coopetarivas, del HCD, del Consejo Escolar, también de entidades de bien público y vecinos le rindieron homenaje, depositando una ofrenda floral, en nombre del pueblo y gobierno de San Vicente, en el busto que la recuerda, ubicado en la esquina de la Ruta 210 y la avenida Independencia.
Vale la pena rescatar la historia de esta eximia mujer que traspasó las fronteras volando y atravesando el cielo.
La historia cuenta que Carola fue la
primera mujer en conducir un automóvil por las calles de San Vicente. Al crecer
se convirtió en una gran deportista, destacándose en equitación, remo,
atletismo, salto, jabalina y hockey. En 1925 fue campeona de atletismo.
Más tarde trabajó como dactilógrafa en la Compañía
Unión Telefónica. En 1931, tras muchas cartas y reiterados pedidos de ingreso
la aceptaron en el Aero Club Argentino.
El curso de instrucción la llevó a gastar todos sus
ahorros y vender sus pertenencias, incluida su bicicleta.
Obtuvo finalmente el carné de piloto de Aviador
Civil en 1933. Más tarde se convertiría en la primera mujer en obtener el
título de instructor de vuelo en América del Sur y en 1941 le otorgaron la
licencia para servicio público comercial. Su cariño por las tradiciones rurales
autóctonas y la cultura indígena argentina, junto a su costumbre de vestir
bombachas criollas (atuendo típico del hombre de campo), botas y campera de
cuero le valieron el apodo de "Aviadora Gaucha" o "Paloma
Gaucha".
El 31 de marzo de 1935 batió el récord sudamericano
femenino de altura, llegando a 5381 metros, en un avión Ae C-3 de cabina
cerrada. Esto le valió innumerables reconocimientos y felicitaciones, y la
entrega por parte de la Aviación Militar Argentina de una medalla de oro. En
noviembre de ese mismo año cruzó el Río de la Plata en un vuelo en solitario. Partió
del Aeródromo Rivadavia en Morón y compitió con otra aviadora, Isabel Gladisz,
ambas llegaron a Montevideo.
En 1940 realizó un viaje uniendo las (por entonces)
14 provincias argentinas.
Carola fue tapa de la edición 1002 de setiembre de
1938 del reconocido periódico deportivo argentino El Gráfico.
Los dirigentes del aeroclub argentino hicieron gestiones para conseguir una autorización provisional, para que su piloto femenino más famosa pudiese volar. En un ambiente tenso, Carola, decidió llevar a cabo la peligrosa exhibición. Usó un avión Focke Wulf Fw44, que no era el aparato con el que volaba habitualmente y tampoco pudo entrenarse. Durante el vuelo, hubo problemas en la fase descendente, y el avión se estrelló en tierra, muriendo la piloto.
El velatorio tuvo numerosa concurrencia, al igual que el entierro en el cementerio de la Recoleta. Años más tarde, sus restos fueron llevados al cementerio de San Vicente.

