San Vicente

El estremecedor caso de Andrea: su ex marido abusó de sus hijos y no los pudo ver por 3 años

Se llama Andrea Vázquez y vive en el country San Eliseo. Lucha para que su ex sea detenido y retomar el contacto con su hijo mayor. Fundó una ONG para contener a víctimas.
martes, 25 de junio de 2019 · 20:25

Es difícil calibrar el sufrimiento por el pasaron (y siguen pasando) Andrea Vázquez y sus hijos. Esta cirujana de 47 años, que vive en el country San Eliseo de San Vicente, denunció en 2009 a su entonces marido por violencia doméstica. Tiempo después, el hombre, el también médico Pablo Ghisoni, la acusó de impedirle el contacto con sus hijos (las presuntas víctimas de su violencia) y logró que el Tribunal de Familia 3 de Lomas de Zamora le prohibiera a la madre verlos. La situación duró tres años y medio. En ese lapso, los niños sufrieron abusos sexuales por parte su padre, según declararon en cámara gesell.

Andrea logró que los dos menores, de 12 y 17 años, vuelvan a vivir con ella. Pero el mayor, de 18, sigue con Ghisoni. La semana pasada el Juzgado de Garantías 6 de Lomas ordenó la detención de Ghisoni, procesado por abuso sexual gravemente ultrajante de sus tres hijos. La Cámara de Apelaciones le concedió un hábeas corpus y lo liberó a las 48 horas. Pero hoy se conoció que el pedido de eximición de prisión fue denegado, por lo que debería volver a la cárcel.

En el medio, Andrea transformó su lucha por la Justicia en una herramienta de ayuda a los demás. Sus reclamos reiterados ante el poder judicial la llevaron a estar en contacto con otras madres que viven situaciones similares a la suya. Así fundo la ONG “Sumate Basta de Abusos”, que brinda contención a víctimas. El otro motor son sus hijos. El más chico es alumno de la Escuela 1 de San Vicente y el de 17 de la Técnica 2, donde milita en una agrupación estudiantil.

El caso de Andrea es icónico por el rol de una Justicia que ella define como “patriarcal”. Tuvo relevancia nacional y también aparece en dos libros sobre violencia de género. En su casa, dialogó con El Diario Sur.

¿Cómo empezó este caso en la Justicia?

En 2009 inicié una serie de denuncias por violencia. La Justicia nunca nos escuchó. En vez de protegernos nos sentó en el banquillo de los acusados. Me acusó de alienar a mis hijos y de impedir el contacto con el padre. Fui elevada a juicio y fui absuelta. Tres jueces que integraban el Tribunal de Familia de Lomas llegaron a ordenar un operativo en el que ingresaron a mi casa de Adrogué, armados, y se llevaron a mis hijos de manera violenta.

¿Y en esos tres años y medio que vos y tus hijos estuvieron separados el padre abusó de ellos?

Él está procesado por abuso sexual por acceso carnal agravado por el vínculo y prolongado en el tiempo. La evidencia y el caudal probatorio que hay es suficiente como para sostener que cometió ese delito.

El acusado es Pablo Ghisoni, un médico que tiene mucho poder económico. ¿Vos sostenés que él pudo influir para que la Justicia lo favoreciera?

Él es dueño de una clínica de fertilidad. Ha atendido a fiscales y juezas. Por ejemplo, a la fiscal Marcela Juan, que estuvo investigando en la causa hasta hace tres meses. Se perdió mucho tiempo con ella en la investigación. Si se tratase de alguien común ya estaría preso con la cámara gesell que se hizo en 2016.

¿Cómo está la causa actualmente?

La semana pasada lo detuvieron porque hay riesgo de fuga y peligro de entorpecer la investigación. Porque la expectativa de pena es de 20 años. Y ese caudal económico le permite tener medios para profugarse y entorpecer la investigación. Él ha violado una medida cautelar también. Por eso se le negó la eximición de prisión, pero él apeló y lo liberaron. Sin embargo, la cámara resolvió denegarle la eximición, así que debería ser detenido en las próximas horas. Las víctimas tenemos derechos. No podemos privilegiar sus derechos por sobre los nuestros porque con él suelto, nosotros corremos peligro. Sobre todo, por la convivencia con una de las victimas testigo.

Tu hijo mayor, de 18 años, sigue viviendo con él

Sí, esa es mi mayor preocupación. Tememos por su integridad. Una persona capaz de abusar sexualmente de sus hijos es capaz de cualquier cosa. Tiene cooptada la voluntad de mi hijo. Él es una víctima de violencia y abuso sexual y tiene derecho a que su integridad sea resguardada, pero la Justicia no lo hace.

¿Cómo ha sido tu experiencia con la ONG?

En “Sumate basta de abusos” nucleamos a gran cantidad de víctimas. Esta es una problemática que atraviesa todo el país e inclusive a nivel internacional. Se trata de una forma de crueldad que está invisibilizada: arrancarnos a nuestros hijos y entregárselos a quienes están acusados de abusar de ellos.

¿Cómo es tu trabajo en la región?

La verdad es que en Lomas, en los tribunales de familia, los abogados se niegan a trabajar por el grado de corrupción que hay. Y en el ambiente han llegado a amenazar a las madres con que iban a terminar como yo: es decir sin poder ver a sus hijos. Todo para que no reclamaran. Hay muchos casos en los que pasa esto: siempre se nos acusa de impedir el contacto con los padres. Pero la verdad es que una madre que escucha a su hijo contarle las atrocidades que sufre, tiene la obligación de defenderlos.

¿Cuál es tu mensaje para las víctimas que sufren situaciones equiparables a la tuya?

Les digo que denuncien, que no se cansen de denunciar en todos los lugares posibles, y que no lo hagan solas. Hay un movimiento de mujeres que logró muchas cosas y que las apoya.

 

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