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La historia de Pablo Giardina, el bombero de San Vicente que estuvo al frente del rescate en la tragedia de Recoleta

Forma parte de los Bomberos Voluntarios de San Vicente desde niño y también lidera el cuerpo de la Policía de la Ciudad. En diálogo con El Diario Sur, cuenta sus experiencias como jefe de rescates.

Subcomisario del cuerpo de bomberos de la Policía de la Ciudad y también bombero voluntario de San Vicente, el subcomandante Pablo Giardina estuvo este jueves al frente de las tareas de rescate en el descomunal incendio que afectó a un edificio en Recoleta y que dejó un saldo de cinco integrantes de una familia fallecidos. Las imágenes de Pablo con la cara chamuscada atendiendo a los medios de comunicación en la puerta del edificio se volvieron virales en San Vicente, con mensajes de orgullo y agradecimiento por parte de los vecinos.

Pablo tiene 42 años y forma parte de una familia histórica para los Bomberos Voluntarios. “En la panza de mi vieja ya estaba en el cuartel. Mi papá entró en el 78 y yo nací en el 80, desde que tengo uso de razón que ando por ahí”, contó en diálogo con El Diario Sur. Su padre fue jefe del cuerpo de bomberos entre 1992 y 2005, y también tiene tíos y primos que a lo largo de los años han formado parte de la institución. Su familia también tuvo varios comercios en la localidad.

Pablo empezó su formación de bombero en 1994, en la brigada infantil. Luego fue cadete, bombero y actualmente tiene el rango de oficial ayudante. Cuenta con 24 años de servicio en el cuartel de San Vicente y como vecino de la ciudad.

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El bombero hace rescates en altura.

El bombero hace rescates en altura.

Pero en paralelo, desde su juventud quiso que su pasión por el servicio a los demás en situaciones límite fuera su medio de vida. Luego de varios trabajos como remisero, cartero y comerciante, se inscribió en la Policía Federal para integrar el cuerpo de bomberos.

Actualmente es el jefe de la Brigada de Rescates de los Bomberos de la Ciudad, y desde esa posición le tocó este jueves coordinar un mega operativo para socorrer a las víctimas del incendio en Recoleta. Tuvo más de 35 bomberos a su cargo, además de la relación con el SAME y Defensa Civil. Estuvo en el departamento de la catástrofe en contacto con las víctimas. Todas fueron sacadas con vida del lugar, pero fallecieron en las ambulancias o los hospitales.

Para Giardina no se trata de la primera vez que le toca estar al frente de un hecho de esta magnitud. “La especialidad nuestra son los rescates. Pueden ser incendios con personas atrapadas, derrumbes, rescates acuáticos y buceos, colisiones de transporte público de pasajero… Todo lo que es grande”, cuenta el vecino. Y agrega: “La ciudad es brava, hay incendios en fábricas, en barrios de emergencia, derrumbes, problemas con los subtes. El abanico de escenarios es muy variado”.

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En un desfile en San Vicente.

En un desfile en San Vicente.

Entre los hechos que mayor impacto le causaron a lo largo de su carrera se encuentran la tragedia de Iron Mountain, ocurrida en Barracas en 2014, donde murieron diez bomberos, y las explosiones en un local en Villa Crespo en 2021 en el que también murieron dos bomberos. “Uno se acostumbra y tiene la herramienta de poder manejarlo en el momento, pero después en algún momento te cae la ficha y por dentro te hacés preguntas”, manifiesta.

Pero su trabajo como bombero no termina cuando se saca el uniforme de la Policía de la Ciudad. En San Vicente, donde vive con su esposa y sus dos hijos, Pablo asiste regularmente a los toques de sirena del cuartel local.

“El cuartel de San Vicente representa todo para mí, es como mi familia. Ahí di mis primeros pasos y pude decidir trabajar de lo que me gusta. Hay un ambiente muy familiar. Por ahí llegás del incendio y te quedás un rato, o estás sin nada para hacer en tu casa y pasás, como si fuera un club”, remarca.

El hijo pródigo de una familia de bomberos

Pablo Giardina tiene 42 años y está en el cuartel de bomberos de San Vicente “desde la panza de mi vieja”, según dice. Su padre fue jefe del cuartel entre 1992 y 2005 y otros integrantes de su familia también formaron parte de la institución. A los 20 años él decidió dedicarse a ser bombero en la Policía de la Ciudad, donde ahora es jefe de la división de rescates. Está casado, y tiene dos hijos.

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