“Estoy pidiendo justicia por mi hijo porque fue una muerte que no se merecía”. Con esas palabras, Ramona Beatriz Acevedo resumió el dolor que atraviesa desde la muerte de Sergio Daniel Beneventano, el árbitro de fútbol intercountry 35 años que falleció la semana pasada tras ser embestido por un auto mientras circulaba en moto por la Ruta 58, a la altura del ingreso a San Vicente.
La mujer habló desde su casa, en Villa Fiorito, donde se reunió con familiares y allegados para reclamar que se esclarezcan las circunstancias del accidente ocurrido el miércoles 21 de octubre por la noche. Además, pidió la colaboración de posibles testigos que puedan aportar información para la investigación. Por el caso está imputado un joven de 18 años vecino de Fincas de San Vicente, que embistió a Sergio, que iba en moto, con un Volkswagen Vento.
“Tenía tres trabajos, estaba construyendo su casita atrás de la mía para el futuro de sus hijas y tener una muerte así no se merecía mi hijo. Tenía muchos proyectos, muchos anhelos, muchas cosas por cumplir y le truncaron la vida”, expresó.
Sergio volvía de trabajar cuando ocurrió el choque. Según se informó, se desempeñaba como árbitro en competencias intercountry en Canning y regresaba de dirigir un partido en el barrio San Lucas. El otro vehículo involucrado era un Volkswagen Vento conducido por un joven, quien quedó imputado en las primeras actuaciones judiciales. Las circunstancias del hecho continúan bajo investigación.
El pedido de testigos para esclarecer el accidente
Uno de los principales reclamos de la familia es conseguir testimonios de personas que hayan presenciado el choque sobre la Ruta 58. “Por favor, que se contacten y que den su declaración y que podamos hacer justicia. Lo único que pido es justicia por mi hijo”, manifestó Ramona. El accidente no quedó registrado por cámaras de seguridad.
La madre también se dirigió a la familia del joven que conducía el auto involucrado en el accidente: “Yo lo único que pido a esa madre de ese chico que chocó a mi hijo es que se ponga en mi lugar, por favor”.
En su relato, recordó que Sergio trabajaba intensamente para terminar su casa y construir un futuro para sus dos hijas. Una de ellas vive en Entre Ríos. “Era su vida”, dijo sobre el vínculo que tenía con las nenas, y agregó que su hijo también era muy cercano a otros chicos, a quienes acompañaba y ayudaba.
“Yo le decía el Maradona”, contó, al recordar el cariño que despertaba Sergio entre quienes lo conocían. Según relató, después de su muerte recibió numerosos mensajes de personas que lo habían conocido en distintos ámbitos y que destacaban su calidad humana. “Mi hijo era conocido como el mejor”, sostuvo.
Y volvió a insistir en su pedido: “Lo único que yo quiero es justicia. Pido justicia y, si hay testigos, por favor, que se arrimen al juzgado para dar su testimonio, cómo fue el accidente”.
El recuerdo de su compañero de arbitraje
Matías, compañero de Sergio en el arbitraje, también habló sobre el vínculo que los unía y el impacto que le provocó su muerte. Se conocían desde hacía cinco o seis años y compartían gran parte de su rutina dentro y fuera de las canchas. Los dos dirigían partidos entre cuatro y cinco veces por semana y, cuando no les tocaba trabajar juntos, buscaban la manera de encontrarse. También compartían comidas, salidas y partidas de truco.
“Siempre todos nos requerían a los dos, nos saludábamos, íbamos por la calle. Siempre: ‘Mirá, ¿dónde está tu dupla?’”, contó Matías. Incluso, según relató, a veces los confundían y los llamaban por el nombre del otro. Más allá de la relación personal, destacó la forma en que Sergio se vinculaba con los demás, especialmente con los chicos que participaban de los partidos que dirigían.
“Era una persona excelente, muy buena persona. Se ayudaba siempre a todos, siempre con una sonrisa, bien predispuesto”, afirmó. La noticia de su muerte lo afectó profundamente. “La verdad que me destruyó. Me acuerdo todo el tiempo de él”, expresó, y contó que seguían en contacto incluso los días en que no compartían partidos.
Matías también se sumó al reclamo de justicia y recordó que Sergio era cuidadoso al manejar: aseguró que siempre usaba casco y respetaba los semáforos. Por eso, lamentó lo ocurrido y cuestionó las altas velocidades a las que circulan algunos vehículos por la ruta.
Mientras la investigación avanza, la familia y los allegados de Sergio buscan que se conozcan las circunstancias de su muerte. Para Ramona, el reclamo tiene un único objetivo: que su hijo pueda descansar en paz y que quienes tengan información sobre el accidente ayuden a esclarecer lo ocurrido.



