La muerte del Indio Solari movilizó a miles de fanáticos de todo el país, entre ellos a Daniel y Belén Cruz, padre e hija de San Vicente que el domingo viajaron juntos a Avellaneda para participar de la despedida pública del músico que marcó a varias generaciones y atravesó a toda la diversidad de la sociedad argentina.
Padre e hija de San Vicente, unidos por el Indio Solari: "Terminamos abrazados y llorando"
Daniel Cruz es seguidor del Indio desde adolescente y su hija Belén desde la cuna. Fueron juntos a despedir al artista y contaron cómo los cambió su música.
Para ambos, la figura del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota está ligada a una historia compartida que comenzó desde el nacimiento de Belén y continuó con años de canciones, charlas y recitales. "Al final terminamos abrazados y emocionados como hace nueve años", aseguró la joven sobre el final del velorio y haciendo referencia a uno de sus momentos más recordados: el viaje a Olavarría para asistir al último show en vivo del Indio junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Hoy esa unión les permite trabajar juntos y tener una gran confianza.
Para Daniel Cruz (53), la historia con el Indio Solari comenzó en la infancia. Fue su hermana mayor quien, a mediados de los años 80, le mostró los primeros cassettes: “Ella es la que me acerca un poco a la música del rock nacional y más que nada a Los Redondos”, recordó.
Desde muy joven, la música pasó a ocupar un lugar central en su vida. Estudió en un conservatorio, asistió a recitales de distintas bandas de rock nacional y en diciembre de 1989 vio por primera vez a Los Redondos en el estadio Obras. Aquella experiencia marcó un antes y un después: “Fue la primera vez que siento la liberación de un fuego interno. Era algo totalmente distinto en cuanto a la sensibilidad y al sentimiento”, expresó.
A lo largo de los años, Daniel encontró en las letras del Indio una fuente permanente de reflexión. Explicó que muchas de sus lecturas e inquietudes intelectuales surgieron a partir de referencias que encontraba en entrevistas o canciones del artista.
Con la llegada de sus hijos, esa pasión pasó a formar parte de la vida familiar. En especial con Belén. “Cuando nació le había comprado una de las primeras remeritas de Los Redonditos de Ricota y yo la hacía dormir cantándole canciones de ellos porque no sabía canciones de cuna”, recordó entre risas.
Con el paso de los años, padre e hija comenzaron a compartir recitales. Entre los recuerdos más importantes aparece el viaje a Olavarría para el último show del músico junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado: “Fuimos cantando todo el camino. Llegamos brindando, conversando, y gritando”, relató. Aunque la salida del recital estuvo marcada por el caos y la incertidumbre, considera que la experiencia quedó grabada para siempre en ambos: “Después del recital me puse a llorar con mi hija en una plaza. Lloramos de emoción por haber pasado todo lo que pasamos”, contó.
Para Daniel, compartir esos momentos con Belén tuvo un valor especial porque representó la transmisión de una forma de entender la vida: “Me pone feliz ver cómo les interpelan las cosas, cómo se cuestionan a ellos mismos y a la sociedad”, expresó al referirse a sus hijos.
Días después de la muerte del Indio, volvió a vivir una experiencia similar junto a Belén cuando ambos viajaron para participar de la despedida en Avellaneda. Aunque no lograron ingresar debido a la gran cantidad de personas presentes, "lo importante era ir a decir gracias”, aseguró. “Fue más importante el viaje, compartir, abrazarte con gente que no conocés pero que siente lo mismo que vos”.
Belén contó que la música del Indio "viene conmigo desde antes de que yo naciera"
Para Belén Cruz (29), la música del Indio Solari estuvo presente desde antes de que pudiera recordarlo. “Si te digo la verdad, no me acuerdo cómo conocí al Indio, porque mi papá los escuchó desde siempre. No tengo el recuerdo de la primera canción o de cuándo me empezó a gustar, sino que es algo que viene conmigo desde antes de que yo naciera”, explicó.
Entre los recuerdos familiares que reaparecieron tras la muerte del músico, le contaron que ya de niña bailaba las canciones de la banda. Con el paso del tiempo, fue construyendo su propia relación con esa obra: “Mi papá capaz me explicaba las canciones y de qué trataban, y después uno creciendo las va reinterpretando. Las vas descubriendo constantemente”, señaló.
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El primer recital del Indio Solari al que asistió fue el histórico show de Olavarría. Viajó acompañada por su padre, un tío y una pareja amiga. “Más allá de lo que pasó después en la salida, vos transitás todo un día. Es ir a estar en comunidad y acompañarte”, recordó.
Esa sensación volvió a aparecer este fin de semana en Avellaneda. “No importa si yo no llegué a estar cerca del ataúd. Importa el homenaje que le rendís durante el día, cantando con gente que no conocés, escuchando historias de cómo empezaron a escuchar Los Redondos o a qué recitales fueron”, expresó.
Al recordar el regreso de la despedida, contó: “Cuando nos volvimos terminamos los dos sentados en una esquina, cansados y con frío. Lo miré y le dije: ‘Al final terminamos como hace nueve años’, como nos pasó en Olavarría después del recital. Y nos pusimos a reírnos”, contó.
Considera que uno de los rasgos más importantes del artista fue su decisión de expresar públicamente sus ideas y denunciar situaciones: “Había alguien que veía las injusticias y las hacía arte y poesía. Y esa poesía llegaba a los pibes de una forma más amena”, sostuvo.
Para ella, esa es una de las razones que explican por qué las canciones del Indio siguen atravesando generaciones. “Las escucharon unos pibes en los noventa, después unos pibes en los 2000 y después otros en los 2010. Y sus letras siguen resonando porque al fin y al cabo es real lo que cuentan”, concluyó.
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