Después de más de tres décadas de trabajo como auxiliar en el Instituto Almafuerte de Alejandro Korn, Julio De La Cuadra se jubiló y cerró una trayectoria que lo llevó por todos los niveles educativos de la institución: la primaria N°28, la secundaria N°4, el ISFD N°99 y el jardín de infantes N°906.
La despedida de Julio, portero histórico del Almafuerte de Alejandro Korn: "Los chicos tienen que amar la escuela"
Julio De La Cuadra fue auxiliar en todos los niveles del Almafuerte de Alejandro Korn durante más de 30 años en los que se ganó el cariño de los alumnos.
Llegó al entonces Colegio Nacional hace 35 años para hacerse cargo del buffet. Ese mismo año en las vacaciones una compañera le recomendó anotarse para portero porque durante el receso no iba a tener ingresos y él aceptó: “Me vino al pelo la idea”, recordó en diálogo con El Diario Sur.
Poco después obtuvo la titularidad como auxiliar y comenzó una carrera que se extendió durante 32 años en la escuela. A lo largo de ese recorrido trabajó en todos los sectores: “Pasé por toda la unidad académica. Empecé en primaria, después continué en secundaria. En el secundario pasé al nivel terciario, estuve con los chicos de la nocturna y después me pasaron al jardín”, relató.
El vinculo de Julio con los alumnos
En tantos años se ganó el cariño de muchos alumnos que lo elegían para entregarles las medallas de egreso. Uno de los momentos que más recuerda ocurrió el año pasado, cuando una alumna que había pasado por el jardín mientras él trabajaba, egresó de la secundaria como abanderada y lo eligió para entregarle la medalla y el diploma. “Yo le digo: ‘¿Qué habré hecho? Porque yo lo único que hice fue barrer. Barrí y abrí el portón’. Y ella me dijo: ‘Siempre estuvo’”, contó.
Su forma de trabajo estuvo marcada por involucrarse en los problemas de la escuela y eso lo llevó muchas veces a realizar tareas que excedían sus obligaciones: “Algunos me decían: ‘Hacés lo que no te corresponde’. Pero si una canilla pierde agua y se me moja el patio, soy yo el que se perjudica. Si un chico no tiene mesa o no tiene silla, uno lo ve incómodo. Entonces es involucrarse en la tarea”, explicó.
Los últimos años de su carrera los desarrolló en el Jardín de Infantes N°906, donde permaneció alrededor de 16 años. Pero tiene anécdotas en todos los niveles, recordó conversaciones con alumnos de secundaria sobre el cuidado de la escuela pública y también situaciones en el nivel terciario: “A un alumno que tenía miedo de rendir un examen le dije: ‘Entrá’. Lo empujé para adentro. A las dos horas salió festejando y solo necesitaba ese empujoncito de apoyo”, recordó.
Según contó, siempre buscó que la escuela fuera algo más que un lugar de paso. “A los chicos les decía: ‘Tienen que amar la escuela. Este lugar está haciendo su propio futuro’”.
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La decisión de jubilarse como auxiliar
La decisión de jubilarse estuvo vinculada a problemas de salud. Padece dos hernias de disco y una polineuropatía que afecta su movilidad. “Yo hubiera querido seguir activo porque me gusta estar activo, pero la columna no me ayuda mucho. Este último tiempo se me estaba haciendo muy pesado”, señaló.
Con 61 años próximos a cumplirse, Julio deja atrás una extensa carrera en la educación pública. Lo hace con la satisfacción de haber acompañado a miles de estudiantes de Alejandro Korn y con una reflexión que resume su forma de entender el trabajo: “La vida es un compromiso. Si uno se pone a pensar que va a hacer solamente según lo que le pagan, hoy estaríamos todos tirados sin hacer nada”.
También destacó el vínculo que construyó con generaciones enteras de estudiantes. “Me acuerdo de los nombres de muchas generaciones, de los padres y de los hijos. Para mí cada ser humano es muy importante. Y cómo son las vueltas de la vida que ellos me hicieron importante a mí”, expresó. Julio asegura que nunca buscó reconocimiento: “Nunca creí que me iba a hacer tan famoso con una escoba”, concluyó entre risas.

