Cada partido de la Selección Argentina detiene por completo el movimiento en el centro de San Vicente. Las calles quedan casi vacías durante los 90 minutos y los bares, estaciones de servicio y comercios con alguna pantalla disponible se convierten en puntos de encuentro para quienes no pueden verlo en sus casas. El Diario Sur habló con trabajadores que contaron cómo viven los goles, los nervios y los festejos mientras cumplen su jornada laboral.
Ver el partido trabajando en San Vicente en comercios o en bares: "Es una locura vivirlo así"
Empleados que ven los partidos durante su horario laboral describieron lo opuesto que se ve el centro de San Vicente durante el partido y en los festejos.
En el café Boston, Eleonora explicó que el público llega poco antes del inicio del encuentro: “Bastante gente, consumen algo y se gritan todos los goles. Re lindo", contó y agregó que el ambiente es amigable: "Tenés los que hablan un montón, que vos decís 'dejá de hablar', pero no discutieron en ningún partido".
Durante los 90 minutos, en la calle "no anda nadie, solo los que vienen a ver el partido y listo. Están todos adentro de las casas", describen. En cambio, cuando termina, el panorama cambia si hay victoria: "Salen, gritan, pero lindo", contó sobre los festejos que se realizan frente al local y en sus veredas.
Los partidos en la YPF entre las tensiones de los partidos y los festejos
En el Full de la estación de servicio YPF, Lourdes y Gonzalo ya vivieron dos partidos trabajando. "Una locura la verdad", resumieron sobre la experiencia. El local recibe una gran cantidad de clientes durante los partidos: "Mucha gente, todo el mundo viene acá", explicaron.
Mientras miran el partido de reojo, los pedidos no paran: "Compran bebidas para hidratarse y seguir gritando los goles. Y antes te vienen a pedir hamburguesas, café, todo junto", contaron los empleados y admitieron: "Estamos ahí viendo con ellos. Al principio se puede ver un poco, después, una vez que empieza el partido, nos metemos en el medio con todos".
El centro durante los partidos y cuando hay festejos son opuestos: “A la hora del partido no hay nadie, pero cuando termina el partido, uff, fácil, había como 10.000 personas el otro día, porque había gente de otros lados también”, describieron los trabajadores.
Las persianas abiertas y el partido en la computadora
En el kiosco LUMAX 3, Luciana también trabajó durante todos los partidos de la Selección: "Muy poca gente viene durante el partido, pero siempre preguntan cómo vamos", explicó.
"Siempre tenemos el partido en la compu, así que les decimos cómo va", relató, pero los vecinos no eligen quedarse: "Se enganchan un rato, pero se apuran a llegar a la casa más tranquilos. Está la cábala de todos, estar en la casa con la familia y ver el partido".
Una vez llega la victoria el movimiento en el centro de la ciudad vuelve con fuerza: "Explota el lugar". Y compran productos específicos: "Generalmente vienen a buscar alcohol, pero como no se puede vender durante el festejo, se llevan Coca, gaseosas y otras bebidas. Mucha cantidad busca alcohol, pero la idea es no romper las reglas", explicó la empleada sobre los dispositivos de seguridad que dispuso el Municipio en conjunto con la Policía para asegurar festejos sin disturbios.
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