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Doña Argentina celebró 100 años en Alejandro Korn: "Su casa siempre fue el punto de encuentro"

Eugenia Argentina Jerez celebró su cumpleaños número 100 y vive en Alejandro Korn desde los 16 años, cuando el barrio La Esperanza era todo campo.

Eugenia Argentina Jerez cumplió 100 años este domingo y lo festejó rodeada de familiares, vecinos y personas que se acercaron a saludarla. Vive en el barrio La Esperanza de Alejandro Korn y llegó a la zona cuando tenía 16 años, cuando el lugar todavía era campo, fue costurera toda la vida y entre los hitos de su vida cuenta haber conoció a Eva Perón.

“Ella nació en Santiago del Estero. A los 16 años, en el año 1942 vino para acá”, relató Rita Becerra, su única hija. Al principio pasó un tiempo en Capital Federal y luego se instaló en el barrio Versalles de Alejandro Korn. Sus hermanos más grandes, ella es la menor de 8, habían comenzado a construir una casa para sus padres en el barrio La Esperanza donde terminó viviendo hasta casarse. “Una vez que se vino, no se fue más de acá”, contó Rita.

La juventud de Argentina Jerez

Según los recuerdos que transmitió a su hija, cuando Eugenia llegó “eran tres casas nada más. Porque era todo campo, no había luces, no había nada”. La zona formaba parte de una antigua estancia que posteriormente fue dividida y vendida en lotes. También recuerda que por allí pasaba un lechero en carro.

Eugenia trabajó desde joven. Primero estuvo en casas de familia y luego se desempeñó durante años en talleres de costura en Capital Federal. Además, cosía para vecinos de la zona y confeccionaba ropa para su propia familia. Incluso le enseñó a coser a Rita y hacía sus trajes para las presentaciones de folclore. “Siempre trabajó en Capital, siempre en talleres de costura. Y cuando ya se quedaban en la casa, hacía así de costura para los vecinos”, contó Rita.

Los recuerdos de Evita

Rita también contó que a Argentina, como la conocen los vecinos, le gustaba la política de joven “en la época de Evita”. Según le dijo su madre: “La conoció en Santiago del Estero, iba para Vilmer, que era el pueblito donde ella vivía". Eva Perón llegaba a la zona para repartir ropa y mercadería. Luego, la volvería a ver en Buenos Aires.

Su vida laboral también estuvo vinculada con el peronismo. “Cuando recién vino para acá, mi tía trabajaba en una unidad básica, llevándole comida a los que más necesitaban. Repartían comida, repartían frazadas, ropa, lo que necesitaba la gente, y ella la acompañaba”, explicó.

Eugenia también participó durante años de actividades religiosas y comunitarias. Primero asistió a la parroquia San Antonio de Padua de Alejandro Korn y luego a la capilla San Roque ubicada a una cuadra de su casa. Rita recuerda que su madre participaba de reuniones, celebraciones y actividades comunitarias, entre ellas pesebres vivientes y encuentros en las casas de los vecinos.

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La casa que era punto de encuentro del barrio

Para Rita, una de las características de su madre fue siempre la disposición para recibir gente. Durante décadas, la casa familiar funcionó como un lugar de reunión para los vecinos. Durante las fiestas, sacaban mesas a la calle y los encuentros podían durar varios días. “Siempre fue el punto de encuentro. De fiestas y reuniones, venía gente, músicos a tocar, guitarras, bombos, todas esas cosas”, recordó.

La costumbre de compartir también se mantuvo con el paso del tiempo. Cuando se cortaba la luz durante días “si teníamos comida guardada, tipo en el freezer, en el congelador, cosas así, viste que eso se echa a perder. Cocinaba todo lo que había, si había carne la cocinaba, hacía comida y la repartía a los vecinos”, contó Rita.

Rita describe a su madre como una persona tranquila, solidaria y poco conflictiva. Dice que durante toda su vida mantuvo ese carácter y que, incluso en las internaciones que tuvo, las enfermeras destacaban su comportamiento. “Todo el mundo la quiere, todo el mundo la conoce”, afirmó.

A sus 100 años tampoco incorporó el uso de la tecnología. Nunca utilizó celular y durante mucho tiempo ni siquiera atendía el teléfono fijo. “Le tenía que avisar a un vecino porque ella lo dejaba sonando”, explicó su hija. La televisión podía estar todo el día en el mismo canal, pero cuando le regalaron la tablet se enganchó con videos, ahora la usa principalmente para mirar las cámaras que tiene instaladas en su casa.

Aunque la mujer no puede caminar desde los 97 años, por un problema de salud en sus rodillas, la relación con los vecinos se mantiene hasta la actualidad. Rita contó que muchas personas se acercaron durante los últimos días para saludar a Eugenia por su cumpleaños. “Es un montón de gente que la conocen a ella pero yo ni idea que la conocían”, relató.

El domingo, para celebrar sus 100 años, la casa volvió a convertirse en punto de encuentro. Pasaron vecinos, familiares y conocidos. “Estaba emocionada porque le gustan las fiestas”, contó su hija. Aunque en un momento se cansó y prefirió quedarse en la cama, Rita llevó la torta hasta su habitación para que pudiera compartir el momento del cumpleaños.

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