La casa principal, las estatuas decapitadas, el tren presidencial, el mausoleo, la cabelleriza, la arboleda, el museo. Son muchas las atracciones que presenta la quinta que el general Juan Domingo Perón tuvo en San Vicente.
La quinta-museo 17 de octubre, construcciones de todas las épocas
Desde el chalet californiano, típico de la década del 50, hasta el mausoleo, que impacta con sus líneas sobrias y su acústica perfecta.
Un buen punto para comenzar la recorrida podría ser la casa que utilizaba el matrimonio de Perón y Eva. Según el arquitecto local Mario Cobeaga, se trata un chalet californiano con algunos toques del español que era frecuente en la época. Sus techos de tejas a dos aguas marcan el antecedente para los que llegarían luego con las viviendas sociales típicas de la época peronista, con las que el gobierno habría querido imitar a las que se difundían en las películas de Hollywood de esa época.
El hogar tiene una sala amplia y luminosa, un dormitorio principal en suite y otro más chico, la cocina con los adelantos de la época, y la vedette: la sala que Perón utilizaba para practicar su deporte favorito, la esgrima.
Otro de los puntos característicos, que resalta por su belleza, es el torreón, que tenía instalados los equipos de transmisión desde los que Perón habló por cadena nacional en más de una oportunidad. Está revestido en piedra caliza de Mar del Plata, que le da tonalidades grisáceas.
La quinta tiene una gran diversidad de especies de árboles, de muchas partes del mundo. La vedette es el alcanforero, con propiedades repelentes. Bajo su sombra se sentaba Perón a leer y, se dice, que punteó la estructura de la Constitución Nacional de 1949.
La cabaña de troncos que hace las veces de caballeriza fue un regalo del empresario naviero Alberto Dodero. Y hay otro obsequio: una cruz esculpida en granito que fue donada por el pueblo de Pontevedra, España, luego de que el peronismo enviara ayuda a esa zona tan castigada por la guerra civil. "Durante la guerra no se comía más que pan negro hecho con afrechillo, y el primer pan blanco hecho después del conflicto se hizo con trigo donado por el gobierno argentino, comentó Cobeaga.
El tren presidencial es uno de los atractivos principales. Se trata de una formación de trocha angosta, conformada por tres vagones de la línea Belgrano que pertenecieron a Victorino de la Plaza. Fue realizado en madera, a principios del siglo XX, y tiene comedor, sala de reuniones, comedor, cocina y habitaciones.
Un valioso testigo de la historia son las estatuas de Perón y Evita decapitadas que se encuentran en la quinta, que iban a ser destinadas al "Monumento al Descamisado, que se ubicaría sobre la Avenida del Libertador, junto con la de un trabajador.
Las dos últimas construcciones que se agregaron al predio no dejan de ser interesantes. El museo y, sobre todo, el mausoleo. La comisión encargada de construirlo decidió hacer un proyecto conjunto entre las tres ideas originales presentadas por estudios de arquitectura. Cobeaga comenta que para diseñarlo se eligieron tres principios: memoria, homenaje y arquitectura. Y destaca las "líneas sobrias, los "materiales nobles y la "acústica impactante.

