Héctor Sotelo, tiene 31 años y es oriundo de Alejandro Korn. Hace 5 meses que enseña kick boxing en la Sociedad de Fomento Villa Amelia, en Alejandro Korn. Tiene 25 alumnos menores y unos 30 mayores, desde niños, niñas, mujeres y hombres. Inclusive tiene entre a sus alumnos a un chico que padece sordera, pero eso no es impedimento para que pueda aprender, Héctor dice "buscamos incluir a todos.
El kick boxing, a pleno en Alejandro Korn
Una actividad que crece en Alejandro Korn, Héctor Sotelo es profesor de la disciplina en el barrio korense de Villa Amelia. Contó al Diario secretos de su materia.
Héctor empezó a estudiar kick boxing en Guernica, hace ya 7 años. Le apasionó tanto que fue perfeccionándose cada vez más, hasta llegar a obtener el cinturón marrón, con el cual ya podía dar clases a las personas. Declaró al Diario:"Empecé solo a entrenar en la colchonera del barrio El Roll, el Alejandro Korn. Una profesora me iba a dar un lugar en San Vicente, pero no pudo ser. Después de eso surgió la posibilidad de venir a enseñar a Villa Amelia. En donde está actualmente arrancó con pocos alumnos, hoy por hoy la realidad superó sus expectativas.
Además lleva a los que deseen rendir examen de la materia a la federación Argentina de Kick Boxing, en Capital o en Solano. Eso no es todo, sino que también convoca a sus alumnos para que puedan pelear en distintas muestras. "Algunos asisten buscando aprender a pelear, pero acá les inculcamos respeto. No quiero que se peleen en la calle, y como profesor si me entero que se pelearon los castigo, ya sea haciendo que se pierdan una clase como penitencia, o la suspensión parcial. Enseñar la disciplina no es fácil, lleva un autocontrol total de la persona. Héctor admite que aprendiendo los secretos de la disciplina se pueden evitar las peleas.
Las clases están al alcance de todos los de la comunidad, son baratas y permite que los chicos encuentren una actividad para hacer. "Se cobra lo que se puede, lo más accesible posible. Para finalizar, Héctor definió que es para él el kick boxing: "Para mí esto es una pasión. Empezó como una diversión. Después me superé a mí mismo y busqué aprender más de esto. Rendí el examen y obtuve el cinturón negro, un orgullo para mí. Una pasión, otra palabra no encuentro.

