Son años de esfuerzo y sacrificio. De carreras, de motores, de cascos, de irse lejos los fines de semana, de levantarse temprano, de perderse fiestas. Pero Gastón Iansa no se arrepiente ni un poquito. Es un apasionado del automovilismo y nunca podría replantearse esa tarea. Su familia y sus seres queridos lo saben y lo apoyan permanentemente. Y hacen bien, porque está claro que ese joven de 19 años tiene un talento especial para manejar; una audacia que demostró por más de una década arriba de los kartings y que en su primer campeonato de autos con techo se encargó de confirmar.
Gastón Iansa, el repaso de un título histórico
El Misil sanvicentino festejó su primer título en el Turismo Nacional. Es el más ganador y el más joven en la historia de los campeones de la Clase 1. Tiene 19 años y un futuro prometedor.
Con el título del último fin de semana, en el que se consagró campeón nacional de la Clase 1 del Turismo Pista, Iansa sufrió su metamorfosis: dejó de ser una promesa para convertirse en una revelación. Nadie quiere quemarlo, pero el futuro es inminente. Los números hablan por sí solos: de las doce finales que disputó a lo largo del certamen, ganó seis; en cinco oportunidades marcó la pole position cuatro fueron consecutivas. Así se convirtió no solo en el campeón más joven, sino en el más ganador de la historia de la categoría.
Gastón llegó el sábado al Mouras con una ventaja amplia en la tabla de posiciones. Sabía que podía consagrarse, y tenía su carta. En la carrera de invitados, confió en el experimentado bicampeón de la Clase 3 Sebastián Colombo. Primero, el sanvicentino marcó la pole. Después, el piloto de Tigre agarró el volante con firmeza en las nueve primeras vueltas de carreras y aseguró la mitad inicial. Ya en la segunda final, Iansa se escapó bien lejos, en la pista y en la tabla. Una diferencia de seis segundos de ventaja fue letal para sus perseguidores. El peligroso escolta, Daniel Crevatín, ni siquiera se pudo asomar, porque debió abandonar por un problema de motor.
El Misil, ese Fiat Uno rojo con el número 55 que preparan "Pitu Évolo y Fernando Canatta, se portó de diez. En el podio, Gastón siguió la tradición y se empapó en champagne. Pero además de ser su día soñado, era el Día de la Madre. Así que Leticia Perret, la mamá, también se empapó y recibió un regalo imposible de olvidar. Festejando en el Mouras había otros 50 sanvicentinos, entre amigos, conocidos y familiares. La emoción se palpaba en el aire.
Mientras termina de celebrar, Iansa ya piensa en el futuro. No en la última fecha del campeonato, que se va a disputar en Paraná, Entre Ríos, sino en el año que viene. El equipo del campeón ya está preparando un Chevrolet Corsa para subir un escalón y pasar a la Clase 2.
Un festejo con amigos
Este viernes a la noche, el campeón organizará una fiesta en el boliche Shok de San Vicente (Pesoa 460). Todos los jóvenes están invitados y, pagando la entrada, estarán colaborando con la campaña 2017 de Iansa.

