"Le voy a pedir una sola cosa: que tenga paciencia y que no afloje. Eso le dijo la vecina de San Vicente Alejandra Angueira a Mauricio Macri cuando éste visitó su casa de la avenida Rivadavia el último lunes. "Uf, mirá el peso que me ponés encima, contestó el Presidente, mate de por medio.
Charlar en mi casa con el Presidente de la Nación fue algo único
Alejandra Angueira se dedica a confeccionar eco bolsas para vender en comercios y alquila disfraces para actos escolares. Le pedí al Presidente que tenga paciencia y que no afloje, asegura.
Macri llegó el lunes a San Vicente en el marco del Día Internacional del Medioambiente. Temprano por la mañana, recorrió la obra de saneamiento del basural a cielo abierto de la ruta 58, "La Cava, junto a la gobernadora María Eugenia Vidal y al intendente Mauricio Gómez. Y luego aprovechó para visitar la casa de Alejandra, que se dedica a confeccionar bolsas reciclables para comercios locales.
"Hace un tiempo, en el Facebook de Macri publicaron que iba a hacer nuevos timbreos, y que la gente podía invitar al Presidente a su casa. Entonces les mandé un mensaje y les conté a qué me dedicaba. En mayo me respondieron diciendo que estaban interesados. Y un tiempo después vinieron a verme tres chicos, que no me dieron ninguna certeza de que iba a venir Macri y me pidieron absoluta reserva. El lunes, me avisaron que me iban a hacer una entrevista audiovisual y querían que les muestre mi trabajo. Y cuando estábamos en eso, de repente entró el Presidente y me dijo Buen día, Alejandra.
Esa fue la peripecia que desembocó en la llegada de Macri a la casa de la sanvicentina. En el video publicado en las redes sociales del primer mandatario, se lo ve saludando a Alejandra, interesándose por su proyecto y abrazando a su hija Carla.
El emprendimiento de Alejandra comenzó este año, cuando el Municipio decidió prohibir la entrega de bolsas plásticas en comercios, imitando una medida que se había implementado ya en la ciudad de Buenos Aires y en otros distritos, con el objetivo de cuidar el medioambiente. "Vi la posibilidad, busqué algunos clientes y empecé a comprar los rollos de friselina para confeccionar las bolsas. Mi tía y otra chica las cosen. Yo trabajé como vendedora durante 20 años, cuenta.
Alejandra también se dedica a preparar disfraces para alquilar en los actos patrios de las escuelas primarias. Pero, según dice, no solo habló de su trabajo con el Presidente. "Le pedí por el Hospital y por las calles de San Vicente, recuerda. Y agrega: "Yo no soy macrista, le escribí como cualquier ciudadana. Pero realmente tener la posibilidad de charlar en mi casa con el Presidente de la Nación es algo único.

