San Vicente |

Cristian, el papá que tiene siete hijos y tres son “del corazón

Fue padre por primera vez a los 21 años. Hoy tiene 45 y se hizo cargo de los de su mujer. “Creo que ellos me adoptaron a mí”, cuenta.

El 21 de junio de 2015 Cristian Monzón se despertó con toda la cara dibujada con marcador. Eran corazones y garabatos. A su alrededor, su esposa Karina y sus siete hijos lo homenajeaban con regalitos y un desayuno especial por el Día del Padre. "Fue un muy lindo momento, es muy especial cuando estamos todos juntos”, comenta a El Diario Sur.

Cristian tiene 45 años y nació en Lomas de Zamora pero se siente un vecino más de San Vicente, desde que se mudó a una casa en el barrio Parque Ibáñez hace unos cinco años atrás. "Siempre soñé con venirme para acá, es un lugar muy tranquilo”, asegura en la víspera de otro Día del Padre que espera que sea tan especial como el de 2015.

Cristian tuvo su primer hijo, Joel, a los 21 años. Después llegaron Alma (7) y Amir (6). Y hace un tiempo, cuando conoció a Karina, su actual mujer, "adoptó” a los de ella: Ludmila (11), Milena (9) y Derek (3). En común tienen a Xiomara (2), la princesa de la casa. "Para mí no hay ninguna diferencia entre ellos. Ludmila, Milena y Derek son mis hijos del corazón”, sostiene. Y advierte que, en sintonía con la caída económica, él también cerró su fábrica.

Los tres mayores viven en Lomas con su mamá. Cada viernes, Cristian los pasa a buscar y comparten el fin de semana en San Vicente. Pero a veces Joel tiene un cumpleaños de 15 y se queda. "Cuando pasa eso lo extraño. Es difícil ver cómo van creciendo y cada vez son más independientes”, reflexiona.

¿Qué es lo principal para ser un buen padre? "Lo único que tenés que hacer es darles amor y predicar con el ejemplo los valores que les querés transmitir”, dice Cristian, que trabaja como electricista en el Bingo de Lomas. Su turno empieza a las seis de la mañana y cuando regresa suele hacer trabajos particulares o de albañilería en su casa. "Le estamos metiendo mano entre los dos para terminarla”, describe.

Karina lo mira con cariño y afirma que es "buenísimo como padre y como marido”. "Siempre está presente y no hace diferencia con ninguno”, cuenta. Pero enseguida le brota una crítica: "Lo que tiene es que es un chico más. Cuando salimos o paseamos, juega a la par de los chicos como uno de ellos”.

Él afirma que ser "papá de corazón” es un camino de doble vía. "Yo siento que ellos me adoptaron a mí como papá. Y al final el amor es el mismo. A Derek le veo muchas cosas parecidas a mí, como la forma de caminar o las actitudes”.

Cristian dice que la llegada de su primer hijo lo tomó en un momento "difícil”, sin trabajo. Y que eso lo lleva a ser solidario con los que atraviesan situaciones similares. También confiesa que ahora sus ratos de mayor felicidad se dan "cuando estamos todos juntos en casa”. De esa forma lo va a encontrar este Día del Padre.

 

 

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